El precio del Brent se mantuvo esta semana con una tendencia alcista: ayer llegó a los u$s 66,07, su máximo en tres meses. Es un dato clave para los proyectos de desarrollo de shale oil en Vaca Muerta, que habían entrado en márgenes de tensión cuando el crudo de referencia para Argentina se había precipitado por debajo de los 55 dólares, con una caída de casi el 40 por ciento respecto de los valores registrados en octubre pasado.
El petróleo se encaminaba ayer a su mayor ganancia semanal en un mes, a partir de los cortes de suministro de la coalición OPEP, en buena medida.
En el mercado argentino, es un dato alentador. Al margen de la necesidad de contar con un precio por encima de los 60 dólares para que los desarrollos de Vaca Muerta no pasen sobresaltos, hay otra variable con impacto en el sector de la producción.
Se trata de la puja que vienen manteniendo las productoras integradas (producen y refinan el crudo) y el resto de las empresas productoras: las primeras impulsan una baja del precio, contemplando los valores de exportación para el mercado local. Esto es, el valor del Brent luego de la aplicación de retenciones, lo que marcaba aún más la tendencia a la baja que había experimentado el precio internacional desde finales del año pasado.
Es un escenario que ante la suba del último mes también tendió a recibir menos presión. Neuquén, de hecho, había planteado una quita de las retenciones para el crudo Medanito que se produce en la provincia, anteponiendo que además de este petróleo no se registran exportaciones.
Ese valor marcó el máximo del 2018. Desde entonces, la mayor incidencia de la producción shale de Estados Unidos y la necesidad del gobierno de Donald Trump de mantener bajos los precios internos tuvieron un impacto crucial en la caída del crudo. Desde entonces, recortes anunciados por la OPEP parecen haber surtido efecto. Los principales analistas del sector vaticinan un promedio de entre 60 y 70 dólares para el precio del Brent en 2019.