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El cannabis y los prejuicios

Desde 1999, el primer sábado de mayo de cada año se realiza en todo el mundo la Marcha de la Marihuana, un evento que con el correr del tiempo cobra mayor transcendencia y es un reclamo global que evidencia la cantidad de personas que exigen una definición respecto del cannabis, el reconocimiento de sus usos medicinales e industriales y el fin de la criminalización y persecución de los usuarios y cultivadores.

El 30 de marzo el Senado argentino dio un paso fundamental y convirtió en ley el proyecto que avala el uso medicinal de la marihuana. De esta manera, Argentina se suma a otros países de la región como Colombia, Chile y Uruguay. La norma garantiza la compra y, en algunos casos, el subsidio del aceite de cannabis, así como la habilitación para importarlo hasta que el Estado se encuentre en condiciones de producirlo.

La necesidad de tener un marco legal no surgió de la clase política nacional o provincial, sino que fue una lucha incansable de un grupo de madres de chicos con distintas patologías, especialmente epilepsias. Es necesario que el tema se aborde con un espíritu constructivo y una visión clara de lo que la sociedad exige, sin caer en los estereotipos, preconceptos, lugares comunes y prejuicios que durante mucho tiempo se han inculcado desde diferentes medios o desde sectores de poder.

La ley actual se queda corta al no pronunciarse sobre la legalidad del autocultivo, un punto sensible que permitiría a muchas familias obtener el preciado aceite sin caer en la burocracia que no entiende la necesidad y los tiempos de los enfermos. Tal vez este gris dentro de la ley obedece a que la industria farmacéutica, entre otras, quedaría fuera de un negocio millonario.

Esta ley representa vida y esperanza para miles de familias argentinas y les brinda la posibilidad de tener una mejor calidad de vida a muchos pacientes. Estamos camino a un cambio de conciencia en el que es mejor educar e informar que prohibir y penalizar. Esperemos que la ley crezca y se desarrolle y que no se evapore como el humo.