El cerco antichorros, polémico y "salvador"

Los vecinos dicen que no hay robos desde que se instaló el alambrado.

A un año y medio de la instalación del polémico cerco perimetral en el barrio El Manzanar, los vecinos aseguraron que los hechos de inseguridad disminuyeron en gran forma. El extenso alambrado impide el ingreso desde la Ruta Nacional 22 y se instaló pese a la negativa de algunos vecinos del lugar.

LM Cipolletti consultó a los habitantes de las inmediaciones a la calle Ingeniero César Cipolletti, lindante al cerco.

Desde que pusimos el alambrado ya no entran más los rateritos en motos ni los trolos de la ruta”. Daniel Vecino de El Manzanar

El extenso alambrado romboidal de más de 1,5 metros de altura está reforzado con alambre de púas en la parte superior y tiene carteles con el lema: “este alambrado se construyó gracias al aporte de vecinos del barrio Manzanar”. En rigor, la comuna también aportó dinero: contrató a la cooperativa de trabajo que lo instaló.

Sandra vive frente al cerco y dijo que ella se oponía, porque cree que los hechos de inseguridad no se resuelven con dividir el sector entre los que tienen más oportunidades de los que no. “Tengo que destacar que el cerco cumplió su función, ya que impide el ingreso y el egreso de las motos, que era una de las principales problemáticas. Yo me opuse y no aporté dinero para su construcción, porque creo que la cuestión social no se soluciona con medidas como estas, sino que es un trabajo más profundo”, manifestó.

Además de los robos, los impulsores del alambrado querían “alejarse” de las prostitutas. Sandra aseguró que su actividad “nunca me molestó porque es algo que se ejercía en la ruta, y no en las viviendas, y los caminos son de acceso publico y no podemos negarlo”, cuestionó la mujer. Sin embargo, fue testigo de cómo un grupo de adolescentes lo saltó fácilmente.

Otra pareja de vecinos explicó que desde que se instaló el alambrado no escucharon más sobre robos en esa zona. “Nosotros no participamos de las reuniones, pero supimos que hubo vecinos que invirtieron dinero para su construcción, y por el momento parece ser efectivo”, explicaron.

Daniel, quien también vive frente al polémico alambrado, remarcó que la efectividad del cerco fue del 100 por ciento. “Desde que pusimos el alambrado ya no entran más los rateritos en motos ni los trolos de la ruta”, dijo, en forma despectiva.

Agregó que solamente se puede ingresar en auto desde calle Toschi y que en el extremo este dejaron un paso para las bicicletas. “El alambrado lo pagamos los vecinos con el aporte solidario. Cada familia aportaba lo que quería y se hizo un fondo común. Hubo gente que puso 10 mil pesos, otros 2 mil, y otros $200. El Municipio puso la mano de obra, y los vecinos que no estaban de acuerdo no pusieron dinero”, recordó.

La barrera urbana “no sólo evita que circulen los motochorros, sino también que travestis que ejercen prostitución en esa zona practiquen sexo adentro del barrio”, dijo.

Respecto de la polémica que se desató a fines del 2014, el vecino cuestionó que aquellas personas que se opusieron fue por “mala onda, desconocimiento o para aprovechar políticamente la situación”.

A un año y medio de su instalación, en El Manzanar la mayoría de los vecinos están chochos con el alambrado que los aleja de ladrones y prostitutas, quienes siguen en las calles, pero en otro lado.

FRASES
“Yo me opuse y no aporté dinero, porque la cuestión social no se soluciona con medidas como estas, sino que es un trabajo más profundo”.
“Tengo que destacar que el cerco cumplió su función, ya que impide el ingreso y el egreso de las motos, que era una de las principales problemáticas”.
Sandra Vecina de El Manzanar

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