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El Chagas, la principal endemia en la Argentina

con alrededor de 2,5 millones de personas infectadas, argentina ocupa el tercer lugar entre los países donde más avanzó el mal de chagas, según se admitió oficialmente desde el gobierno nacional.

En Mendoza, al menos el 5 por ciento de los menores son picados por las vinchucas.

Buenos Aires (NA) > Al menos el 5 por ciento de los niños mendocinos menores de 5 años (alrededor de 7.500) son picados o nacen con Trypanosoma Cruzi, la bacteria que transmite la vinchuca y causa mal de Chagas.
Los datos, provistos a Noticias Argentinas por la directora del Programa Provincial de Chagas, Alicia Puscama, se repiten con distinta gravedad en Salta, Jujuy, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, La Rioja, Córdoba y San Juan.
La infectóloga –que es también jefa del área de Zoonosis de la cartera sanitaria de Mendoza- detalló que todos los meses nacen bebés con la bacteria en esa provincia.
A la luz de las últimas cifras, se observa que en 2006 hubo 12 casos de chagas congénito (uno por mes) cuando en 2001 fueron cuatro.
Por lo mismo, el índice de prevalencia de la enfermedad en embarazadas fue en 2006 del 5,7 por ciento, mientras que en 2001 había sido del 3,5. Y de ahí en adelante, los datos nunca decrecieron.
No obstante, si bien la cifra de Mendoza es significativa, comparada con las de otras provincias, deviene relativamente menor.
«Salta y Jujuy presentan una prevalencia de Chagas cercana al 20 por ciento de las mujeres embarazadas», comentó a NA Horacio Falconi, médico del Programa contra Chagas de Mendoza.
Y aclaró que, del total de ellas con el mal, sólo el cinco por ciento de sus hijos contraerá la bacteria.
«Durante el período de gestación, la mujer chagásica no puede someterse a ningún tratamiento, pero una vez que nace el bebé, éste es controlado y medicado para evitar la transmisión de la bacteria. Por eso, es importante saber que la mujer embarazada tiene Chagas», explicó Falconi.
Pese a la actual prevalencia de embarazadas, en Mendoza los casos seguirán en aumento –evaluó Puscama- pero a causa «de la búsqueda activa por parte de la provincia de un mayor control y vigilancia, y debido a que la enfermedad está teniendo mayor visibilidad por la tarea de los promotores de la salud».
«Es vital que la comunidad potencialmente en riesgo esté sensibilizada, que tome el tema como propio y no como parte del paisaje, para que se organice y actúe en la prevención, porque si un niño nace con la bacteria o se contagia y es detectado antes de los 15 años, tiene posibilidad de curarse. Luego, ya no», sostuvo.
Las zonas de riesgo, por la característica de la vinchuca, son las viviendas rurales precarias, con grietas en las paredes, techos de pajas y donde existe abundante leña acopiada, porque todos estos elementos hacen proliferar el vector.
En Mendoza, así como en San Juan, también fue detectado el tipo de Chagas urbano, que se contagia por palomas cercanas a las plazas o depósitos de agua que fueron picados por la vinchuca.
En ese sentido, la médica puso especial énfasis en resaltar que todas las comunidades deben estar informadas para que puedan organizarse y hacer un diagnóstico de su zona, al tiempo que el poblador necesita saber qué es el Chagas y cómo se transmite a fin de que colabore en la detección si tiene el insecto en su vivienda avisando al municipio para que tome todas las medidas pertinentes.
«Desde el Programa, estamos trabajando intensamente con los agentes sanitarios para que informen sobre el tema en los barrios rurales, y también en las escuelas», subrayó Puscama.
En paralelo, incrementaron las acciones de vigilancia y control.


Un grupo de estudiantes de una escuela secundaria chaqueña tradujo al wichí una historieta sobre la prevención del Chagas, en el marco de una iniciativa impulsada por el Ministerio de Salud de la Nación, y que será replicada en las lenguas de las comunidades originarias mocoví y toba.
A un joven futbolista le detectan Chagas, provocado por el parásito Trypanosoma cruzi, y a partir de allí su comunidad comenzará a enterarse de los riesgos de la enfermedad y a dar cuenta de la importancia que tiene eliminar los vinchucas de los hogares.
Ésa es la historieta «El partido de nuestras vidas», que docentes y jóvenes chaqueños decidieron traducir del español al wichí.