Por Laura Hevia
Neuquén > Loyola Guzmán era una joven de 24 años cuando se unió el Ejército de Liberación Nacional que comandaba Ernesto Guevara en Bolivia. En un campamento en la selva conoció al Che, quien le encomendó la organización de una red urbana en La Paz. Era enero de 1967. Nueve meses después, el guerrillero era fusilado por el ejército boliviano.
Guzmán fue detenida en un mes antes de que Guevara fuera asesinado. Actualmente, es una referente en la lucha por los Derechos Humanos en Bolivia. El viernes pasado, participó de “La Semana del Che” que se realizó en el museo La Pastera, en San Martín de los Andes.
¿Cómo comenzó su militancia política?
Fui militante de la Juventud Comunista de Bolivia en la década del 60 y en esas condiciones en 1966 fui parte de un grupo de jóvenes del Partido Comunista, que nos organizamos para ver el tema de la lucha armada. En enero de 1967 fui convocada a Camiri por Coco Peredo, que era uno de los compañeros organizadores. Luego en la zona de Ñancahuazú encontré al compañero Che Guevara.
¿Cómo fue ese encuentro?
Bueno, él nos explicó el proyecto de lucha que era hacer la guerrilla. El objetivo era lograr el triunfo de la revolución en Bolivia y llevar adelante los ideales de construir una sociedad distinta sin explotación, dignidad para todos, igualdad, posibilidad de acceso a la educación y el trabajo. Allí decidimos ser parte del grupo y continuamos. Eso fue en enero de 1967.
¿Cuál era el plan de Guevara?
En Ñancahuazú, donde estaba cerca el campamento, nos explicó que el proyecto de lucha que había era continental. Él pensaba siempre en Argentina y luego en Bolivia. Era un proyecto mucho más grande. El Che nos inspiraba muchísima confianza y estábamos dispuestos a pelear como lo hicimos.
¿Qué la motivó a unirse a la guerrilla?
Lo que me motivó a mí y a mis otros compañeros eran muchos deseos de construir algo diferente. Una sociedad sin desigualdades, sin explotación, donde el ser humano pueda vivir con dignidad y sin humillaciones y eso coincidía con lo que planteaba el comandante Guevara. Estaba reciente el ejemplo del triunfo de la Revolución Cubana, la lucha de liberación del pueblo vietnamita y todo ello nos motivaba para que podamos incorporarnos y hacer en Bolivia una verdadera revolución.
¿Cómo siguió de ahí en más?
Yo tenía el trabajo en la ciudad de la Paz organizando el aparato urbano de la guerrilla. Por el diario del Che y las historias que se conocen, de marzo a octubre de 1967, supimos que la columna guerrillera tuvo enfrentamientos con el ejército boliviano. Los primeros fueron exitosos y posteriormente se produjeron golpes contra la columna guerrillera que terminan con la detención del comandante Guevara el 8 de octubre y su ejecución el 9 de octubre de 1967.
¿De qué manera se entera de la muerte del Che?
Yo estuve presa desde mediados de septiembre del ‘67 y no tenía acceso a la información. Me enteré gracias a la decisión de una presa en la cárcel de mujeres que me dejó un periódico y supe del asesinato del compañero Guevara. Para nosotros fue un golpe muy duro.
¿Por qué piensa que fracasó el plan?
Creo que eso es bastante largo para resumir. Pero hubo un momento muy serio para hacer un cambio en Bolivia y otros países, con el esfuerzo de construir una sociedad distinta que todavía no la tenemos.
El Che decía que un verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor, ¿usted pudo sentir eso?
En el Che se ve eso y en los otros combatientes, en los compañeros que cayeron víctimas de las dictaduras en América también. Es un amor a la unidad, a que el prójimo no viva mal, no sufra explotación. Creo que eso es lo que guía a muchos compañeros a luchar por construir un mundo diferente.
¿Qué significado tiene la figura del Che en la actualidad?
Es un modelo de persona. Él fue un hombre consecuente entre su teoría y su práctica y un modelo a seguir, aunque muchos no estén de acuerdo con lo que quería. Pero fue un hombre íntegro que quiso construir una sociedad diferente. Pienso que ese es el legado del Che.
¿Qué marca dejó en su vida el haber estado en la guerrilla?
Creo que afirmó mucho más mi decisión de continuar en esto, participar en la construcción de algo nuevo, distinto, luchar contra las injusticias y defender los derechos humanos. Eso es lo que queda y lo que hay que seguir haciendo. Es difícil decir que hay que hacer de nuevo la lucha armada, pero queda vigente la necesidad de construir un mundo distinto. Eso es lo más importante.