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El Colón le abre las puertas a Pablo, un músico de Plottier

Fue seleccionado para perfeccionarse en trombón.

Neuquén.- Empezó a tocar el trombón casi por casualidad. En la Banda Infanto-Juvenil de Neuquén le dijeron que necesitaban un músico que lo ejecutara, pero el adolescente de 14 años no sabía cómo hacerlo. Sin embargo, aceptó el desafío, se puso a estudiar vertiginosamente y ahora, a los 25 años, a Pablo Sosa, nacido y criado en Plottier, se le abrieron las puertas del Teatro Colón, desde donde sus sueños de músico ya no tendrán techo.

El primer coliseo argentino valoró su talento musical durante una reciente audición (en la que postulaban otros trombonistas) y lo incorporó a sus filas. Durante los próximos dos años, Sosa se perfeccionará con los mejores exponentes del instrumento de esta parte del mundo y será dirigido por las batutas de los mejores directores que pasan por el Colón.

“Entrar al Colón es un sueño del que todavía no logro despertar. Todos los días me parece que voy a caer y eso no sucede. Es maravilloso lo que me está pasando”, cuenta el joven músico, quien se encuentra residiendo en La Plata, en cuyo conservatorio está precisamente estudiando trombón.

El talentoso músico neuquino dice que se enteró de la audición para aspirar al puesto de trombonista del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (ISA) prácticamente sobre la fecha de la convocatoria e intentó hacer la mejor preparación posible, aunque sin los tiempos de ensayo necesarios para una competencia tan exigente como la que se le presentaba.

“Afortunadamente, las cosas salieron bien. Cuando recibí la noticia no lo podía creer”, dice emocionado.

Pertenecer al ISA significa empezar a jugar en primera. Se podría decir que si hay algo que Argentina no podría envidiarle a ninguna potencia es el Teatro Colón, que no sólo es lo que se ve en una temporada de ópera o ballet, sino también el entorno que le da sustento.

Allí se le asigna mucha importancia a la formación de los músicos puesto que la primera orquesta se nutre de sus propios alumnos, los cuales tienen que estar listos para responder a las altas exigencias de los mejores directores del mundo.

Pablo Sosa tendrá acceso a todo el mundo Colón, a los ensayos, a los conciertos y a quienes pasan cotidianamente por sus salas.

En dos años deberá extremar sus posibilidades de asimilar todo lo que se le presentará. Y luego, seguir soñando.

“Si tuviera que decirles algo a los chicos que estudian algún instrumento, es que nada se consigue sin esfuerzo. Hay que dedicarle estudio y mucha voluntad, de esa manera los espacios se abren solos”, dijo Pablo Sosa, músico de Plottier