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"El deporte me abrió un mundo"

Daniel Sáez, triatleta ciego, correrá por primera vez la Regata del Río Negro.

Ricardo Galasso

galassor@lmneuquen.com.ar

Neuquén

“A veces ni me doy cuenta de que no veo”, dice Daniel Sáez, ciego desde los 22 años cuando un accidente automovilístico lo privó de la vista. A los 41 años será uno de los animadores de la 42ª edición de la Regata del río Negro, la travesía acuática más emblemática de la región que en esta ocasión unirá desde el sábado, Cipolletti con Viedma en seis etapas con un total cercano a los 300 kilómetros.

“Las personas ciegas trabajamos mucho con la memoria. Si dejamos un vaso arriba de la mesa, tenemos que recordarlo. Es que si no sabés dónde lo dejaste, cuando te das vuelta, podés llegar a tirarlo”, afirmó como para explicar aquella frase del comienzo y señalar una de las habilidades que desarrolló para poder desempeñarse en la vida.

“Hoy noto que tengo más desarrollados mis otros sentidos, el oído, el olfato, el tacto. Cuando voy navegando por el río percibo enseguida la humedad, escucho más los pájaros y es otra la sensación al tocar la corteza de los árboles. Hasta puedo escuchar con más atención el sonido del viento. Cosas que antes no me daba cuenta”, contó.

Será su debut en la Regata, un desafío que se propuso el año pasado pero no pudo concretar porque le faltó preparación. “Ahora llego más entrenado y pude conseguir el bote. Empezamos a remar con Darío Laredo, Cristian Sansana también me ayudó y en esta parte final Daniel Ramírez fue el que nos reforzó el entrenamiento”, afirmó.

"Con mi hijo Alejo nos subimos por primera vez el año pasado a un kayak en el río Limay y me entusiasmé. Desde entonces quiero correr la Regata”, dijo Daniel Sáez. Tendrá su estreno en la emblemática maratón acuática.

“Cuando era joven jugaba al fútbol o iba al gimnasio. Después del accidente empecé a trabajar pero no practicaba deportes con la intensidad que lo hago ahora. Hace tres años empecé a hacerlo con mayor dedicación. Me enganché con un grupo de atletas. Me entusiasmé y hasta corrí el tetra del Chapelco”, recordó.

La Regata la va a correr junto a Cristian Lincoleo en Travesía Doble Master B. “El objetivo es poder llegar y sumar experiencia, conocer a los competidores internacionales que vendrán y disfrutar de esta carrera. Siempre hice distancias de 10 kilómetros pero ahora es una prueba más larga”, analizó.

“El deporte me abrió un mundo. Encontré ahí una forma de escaparle a la rutina. Me sacó del sedentarismo en el que a veces caemos las personas con discapacidad. Y, además, me permitió conectarme con la naturaleza, que es una de las cosas que siempre me gustó hacer”.

“Muchas veces a los ciegos nos subestiman porque no creen que podamos practicar deporte con intensidad. Incluso, nos cuesta encontrar guías porque también uno hace actividades de riesgo andando por senderos, montañas o esquiando. Pero si se tiene paciencia, siempre se encuentra gente dispuesta a ayudarnos”, finalizó Saéz que va por un nuevo desafío en su vida.

El gran desafío

Un ejemplo para valorar e imitar

Para Daniel hacer deporte “te levanta la autoestima, te hace tener mayor confianza y sobre todo te permite recobrar el entusiasmo, por eso es importante que otras personas también puedan intentarlo”.

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