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El día que el río se llevó todo

Mucha gente se salvó porque logró treparse a los techos de sus viviendas. Nunca se supo cuántos murieron.

Los testimonios de la época lo recuerdan como un gran cataclismo o la inundación gigante que destruyó pueblos y se llevó más de un centenar de vidas. Fue un día como hoy, de 1914. Algo inesperado que nació en plena cordillera, en una laguna llamada Cari Lauquen, ubicada en el norte de Neuquén en el límite con la provincia de Mendoza.

Aquel 29 de diciembre y luego de intensas lluvias y el propio deshielo del verano, una enorme pared de piedra de la laguna colapsó y generó un aluvión de casi 3000 millones de metros cúbicos de agua que cayeron de golpe sobre el río Colorado.

En aquella época las comunicaciones eran muy precarias y no hubo tiempo para nada. La furia del agua arrasó primero con algunos caseríos donde hoy se ubica la ciudad de Rincón de los Sauces y siguió imparable hacia el sur llevando todo lo que estaba a su paso.

Cuentan las crónicas de entonces que la pesadilla duró seis o siete días, sin que nadie pudiera hacer algo al respecto. Buena Parada y Río Colorado se llevaron la peor parte. Le siguieron Catriel y Peñas Blancas. “Las familias se llamaban entre sí para reunirse y morir juntas o bien huir de la misma manera, pero el tumulto de las voces apagaba los llamamientos”, escribió William Rögind, por entonces directivo de la empresa Ferro Carril Sud.

Tanta fue la fuerza del agua que un tren que habían enviado con provisiones descarriló debido al socavón que se produjo en las vías.

La gran crecida del colorado fue uno de los desastres naturales que castigó con más fuerza a Neuquén y Río Negro. Y ocurrió un día como hoy, pero de 1914.