El camino hacia la elección del intendente de Neuquén ha resultado más sinuoso de lo que anunciaba el GPS emepenista. La renuncia de Zulma Reina genera dolor de cabeza a los conductores, ya que tras su salida queda la expresión disconforme de otros actores del equipo azul, que siguen adelante pero mastican impotencia.
El portazo de la ministra de Gobierno, Educación y Justicia revela que ni medio siglo en el poder parece suficiente para garantizar la calma absoluta en el ejercicio de gestionar, contener y proyectar… Es que el armado de listas, donde las ambiciones personales suelen chocar entre sí, siempre deja heridos por aquel interés superior de quien resuelve, a dedo, la nómina que saldrá a la cancha. Por eso, el anhelo de Reina quedó trunco el mismo viernes 29 de mayo –cuando se definió la lista azul del MPN ante la Junta Electoral– y su bronca no tardó en explotar. En 2011 fue José Brillo quien la desplazó, por decisión del propio Jorge Sapag, de esa carrera por la intendencia de la capital. Ahora, ha sido Omar Gutiérrez quien prefirió bendecir al actual concejal y diputado electo Pablo Bongiovani. Quizás otra hubiese sido la historia si esas aspiraciones se dirimían por voluntad de los afiliados.
Zulma Reina se fue, pero es apenas un caso, y no el único, de las voces dolidas dentro del espacio partidario más fuerte de la provincia. En el tramo final de su mandato, Sapag ha cedido al gobernador electo la última palabra sobre este asunto y con ello la responsabilidad, tanto en la victoria como en la derrota. En política, los resultados en las urnas juegan un papel casi sanador de las diferencias. Por eso, recién al inicio de la primavera podría quedar saldado el dilema capital para el MPN. Todo depende del número final…