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La Mañana Las Ovejas

El doble femicidio de Las Ovejas, una historia escrita a pie

Una cobertura trajinada en medio del agreste norte neuquino donde el oficio fue clave para sumar relatos, datos y hechos que permitieron reconstruir del crimen de Karina y Valentina.

Hacer periodismo de sucesos es estar siempre en alerta porque en cualquier momento hay un accidente, un crimen o un robo y hay que comenzar a correr detrás del hecho y sus actores. Como se sabe, las actividades criminales, desgraciadamente, no respetan francos ni feriados, de hecho, durante la pandemia fue el mayor parate de la historia.

Por su parte, Neuquén es una provincia sumamente administrativa, todo ocurre de lunes a viernes de 8 a 14 en plano político, económico y gremial, el resto es devenir policial y judicial que a veces requiere una cobertura que por lejos excede el horario de trabajo y hay que dejar de lado familia, amistades y todo lo planificado.

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Así ocurrió el jueves 22 de febrero de 2018. Ni bien llegué ese mediodía a la redacción, el dato de un doble crimen irrumpía a la distancia. Para ser más preciso, ocurrió a unos 500 kilómetros, en Las Ovejas, una localidad del norte neuquino que está más allá de Chos Malal, cerca de la frontera con Chile y Mendoza.

La información obtenida daba cuenta que un hombre había asesinado a su ex pareja y la hija de ella en plena vía pública para luego emprender la fuga en dirección a unos pinares. Ahí caímos en la cuenta que era un doble femicidio con un impacto social muy importante por lo que resolvimos viajar ni bien estuviera la primera información estuviera avanzada.

doble femicidio de Carina y Valentina en Las Ovejas

Cerca de las 3:30 de la madrugada del 23 de febrero, con pocas horas de sueño y muchas de trabajo, partimos un chofer, el fotógrafo Claudio Espinoza y yo con destino a Las Ovejas.

El arribo a la localidad fue complejo porque se estaban realizando obras de asfaltado en el tramo que va de Chos Malal a Las Ovejas. Ese mediodía ingresamos en la localidad y fuimos derecho a la escena del crimen.

El asesinato que Karina Apablaza y Valentina, su hija, lo concretó Lorenzo Muñoz a cuchillo para luego darse a la fuga. Una testigo que presenció, a la distancia, el crimen dio aviso al policía que estaba de consigna en el BPN, a unos 150 metros del lugar. Ese agente, fue el último contacto visual con la madre moribunda y la niña sin vida ambas desangradas y tiradas en plena calle de tierra.

Territorio

Después de hablar con una fuente judicial que brindó detalles claves del caso, tales como la restricción de acercamiento que se le había impuesto a Muñoz y el temor que Karina había manifestado a las autoridades resolvimos instalarnos para movernos livianos. Elegimos estratégicamente el hostal de la provincia por dos cuestiones, tenía conexión a internet y todos los funcionarios judiciales y policiales relevantes iban a parar ahí.

La conserje no tardó mucho en entender qué hacíamos allí y tras charlar un rato ya contabamos con información crucial: la identidad de la testigo que justamente estaba en el hostal en ese momento. Cosas del destino.

La charla con la joven fue la primera nota que hicimos y la primera impresión clara del doble crimen porque además de sus palabras, ella filmó el desenlace fatal.

Las imágenes eran impactantes, pero resolvimos no mostrarlo. No había necesidad y esa decisión fue crucial para el pueblo porque supieron que pese al crudo trabajo que debíamos encarar había una cuota de respeto importante.

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Las puertas se fueron abriendo solas y de golpe mi celular, que se lo había pasado a un vecino, comenzó a recibir llamadas y con el fotógrafo nos movimos por afuera de las voces oficiales reconstruyendo el contexto.

Charlamos con las y los trabajadores de la escuela de Valentina, el intendente, la señora que le alquila a Karina, la ex de Muñoz y las hermanas del asesino que me invitaron a pasar a su casa para dar su versión y explicar que también su familia la estaba pasando mal por lo que había hecho su hermano.

Todas las voces estuvieron presentes en la reconstrucción periodística, incluso pudimos develar que hubo presiones de la iglesia evangélica para que Karina retomara el vínculo con Muñoz, cuando existía una denuncia contra el hombre por abuso.

El reino de la fe al desnudo en medio de la nada misma.

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Cacería

El trabajo policial fue muy poco profesional y al naufragio se sumó la Justicia que terminó destituyendo a un fiscal y sancionando a un juez por una serie de desaciertos y demoras que le costó la vida a una madre y su hija. Hay lugares donde los errores cuestan vidas.

Era tal la falta de pericia de la policía en el territorio que, en la segunda noche en Las Ovejas, pudimos observar cómo una patrulla salía a buscar a otra que se había extraviado.

Se tardó en convocar a baqueanos aún más a sabiendas que Muñoz conocía la zona como la palma de su mano.

A las largas charlas y caminatas se sumó un único momento de puro vértigo, el resto era mero movimiento típico de las búsquedas, en este caso la cacería de un femicida.

El mediodía del sábado 24 de febrero fue todo acción. Fue como observar la formación de un tornado y de golpe estar en el mismísimo ojo. En el comedor pudimos ver algunos movimientos y charlas al oído y de golpe se paró el piloto del helicóptero que caminó más rápido de lo habitual.

Todos son detalles, algunos mínimos, que se terminan transformando en indicios de algo.

Hablé con un mozo, con un funcionario, un policía y en menos de 10 minutos sabía exactamente lo que estaba ocurriendo.

busqueda de lorenzo muñoz las ovejas

Un convoy se dirigía por tierra a Varvarco, paraje ubicado a unos 20 kilómetros de Las Ovejas, porque tenían el dato de que habían visto a Muñoz en un puesto en una moto.

Para la persecución por aire levantó vuelo el helicóptero. La espera de información sobre la cacería fue terrible. Hasta fuentes del Ministerio de Seguridad me llamaron para saber si tenía alguna novedad. Había mucha euforia en algunos funcionarios que aguardaban una respuesta positiva. Pero no la hubo. Todo se diluyó en la nada misma. El tipo que detuvieron no era el femicida y todo volvió a foja cero.

Esa cobertura concluyó al día siguiente cuando resolvimos regresar porque advertimos que no se iba a esclarecer en lo inmediato.

A los 22 días del doble crimen, el ajetreo de la noticia volvió a sacudir mi celular. Muñoz había sido encontrado a 150 metros de la escena del crimen, 80 metros de la casa de sus familiares y 120 de la iglesia evangélica.

Se había ahorcado con la cuerda tensora de una carpa y lo había hecho la madrugada del 23 de febrero. Supino papelón quedó en el legajo de los investigadores, hoy retirados.

operativo-las-ovejas doble femicidio

El hallazgo se produjo de casualidad y eso lo dejé en claro en cada una de las publicaciones que realicé. Hace poco tiempo me brindaron un detalle más: “Lo encontró un grupo de retornaba al puesto base y realizaron una parada sanitaria” (sonrió la fuente).

Al cumplirse el año del doble femicidio fui hasta el lugar del hallazgo. Era casi imposible transitar por la densa vegetación repleta de rosa mosqueta principalmente. Esto no justifica para nada la falta de pericia de la policía en el campo.

La de Karina y Valentina fue una historia de horror que se reconstruyó con los cimientos de la vieja escuela del periodismo, caminando y buscando datos.

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