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El drama de los futbolistas

Pasan los días y nada… Esperen, hijos, no tengan hambre porque todavía no resolvieron en AFA… Vergüenza”. La cruda y desgarradora frase pertenece a Luis Zeballos, un jugador de Los Andes, equipo que milita en la B Nacional, nada menos que la segunda categoría del fútbol argentino. Mientras los pésimos dirigentes siguen sin ponerse de acuerdo y, en consecuencia, el inicio de la actividad de los certámenes principales se dilata, el autor del emotivo mensaje ya cuenta las últimas monedas para cumplir con las necesidades básicas de su familia, como la de “parar la olla” y brindarle un plato de comida a sus pequeños. En la misma y desesperante situación se encuentran cientos de colegas de este esforzado volante del Milrayitas, que ruegan que el problema que paraliza al fútbol se solucione para no ver comprometidos sus salarios, como sucede ahora con clubes ahogados financieramente por la nula generación de recursos. Es la otra cara, el costado más cruento, de la crisis en la que está inmerso todo lo que rodea a la AFA, que entró en un laberinto en el cada vez cuesta más encontrar la salida. Se dice que los futbolistas son los actores principales del espectáculo, pero suelen dejarlos afuera del gran negocio y, en este caso, nadie repara en ellos. Son el último orejón del tarro. Lo padecen, especialmente, los futbolistas de los equipos modestos de Primera y casi todos los del Ascenso, un sector más sensible y vulnerable por las cifras más terrenales y en algunos casos realmente escasas e insuficientes que se manejan. Ojalá que tras el dramático pedido de solidaridad de Zeballos, la dirigencia tenga un poco de compasión y se apiade de quienes sostienen con sudor y pasión a este hermoso deporte. Por ellos, el show debe continuar...

El triste y duro mensaje de un jugador del ascenso muestra la cara más cruel de la crisis que vive la AFA.