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El drama de los más pobres

DT de equipo chico se fue porque le vaciaron el plantel, otro dice parecer Susana de tanto llamar jugadores.

River y Boca tienen un dream team cada uno; Racing se da el lujo de dejar fuera del banco de suplentes a Jonathan Cristaldo, autor de goles clave en el título del torneo pasado; San Lorenzo recién ahora le brinda la titularidad a Adolfo Gaich, goleador de las juveniles albicelestes que estaba tapado por los refuerzos; Independiente suele invertir fuertes sumas por jugadores del exterior (Silvio Romero, Ceciclio Domínguez, etc). En ese contexto, resulta muy meritorio lo de Argentinos y Lanús, equipos chicos dando pelea arriba con escaso presupuesto. Pero son las excepciones a las reglas que aparecen en cada torneo, porque el resto lo padece y debe ingeniárselas en inferioridad de condiciones.

Como ejemplo pueden citarse dos casos de las últimas horas. Por un lado, la intempestiva decisión de Mariano Soso de desvincularse de Defensa y Justicia, enojado porque al equipo se le fueron once jugadores, varios de ellos piezas clave. Eso hizo que el DT del Halcón pegara el portazo a horas de la reanudación de la Superliga, repitiendo su accionar en Gimnasia de La Plata, cuando también se marchó en un receso.

El entrenador de Lanús, Luis Zubeldía, contó de manera simpática lo que le cuesta convencer a Ezequiel Cerutti, sin lugar en el Ciclón, para que se sume a su equipo.

“Ya parezco Susana Giménez, llamo y llamo...”, trazó un gracioso paralelo el técnico. “Y a veces uno tiene fuerzas pero no la definitoria”, agregó respecto de las dificultades.

Lo cierto es que, como en el país, el fútbol también muestra la brecha entre ricos y pobres, como toda la vida, pero cada vez más grande.