El ejercicio físico es un método de prevención para distintas enfermedades. Con 30 minutos de actividad diaria se pueden evitar afecciones cardiovasculares, diabetes y cáncer, entre otras. Y ahora, una investigación de la Universidad de Illinois agregó un nuevo efecto positivo: la actividad física tiene un impacto beneficioso en el funcionamiento del intestino. Cambia la composición de la flora intestinal, lo que produce energía y refuerza el estómago, al margen de otros factores influyentes, como la dieta o el uso de antibióticos.