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El embrujo de las tetas

Ángeles Nieto

Tres días atrás, el diario sensacionalista The Sun, del Reino Unido, terminaba, o al menos eso parecía, con una controvertida tradición iniciada hace nada menos que 45 años: la publicación de una chica en topless en la página 3.
A pesar de que nunca hubo una voz oficial que se pronunciara respecto de esa decisión, el diario The Times, del mismo grupo editorial, se hacía eco de la noticia, por lo que las mujeres reunidas detrás de la campaña “No más página tres”, quienes acusaban a la publicación de sexista y reclamaban no utilizar sus cuerpos como objeto de consumo, se anotaban una victoria. Pero hasta ayer.
Es que el diario popular volvió a su vieja costumbre y hasta ironizó al respecto, pidiendo disculpas a los periodistas y medios que le dedicaron tiempo y espacio a la noticia, y sobre todo a sus lectores, desatando una vez más la controversia.
Eso que hoy se discute a miles de kilómetros es lo mismo que muchos plantean en nuestro país y, más cerca, en los comentarios que pueden leerse en la sección de farándula de este mismo diario en su página web.
Pero los debates parecen haber quedado obsoletos, porque el fenómeno excede a quienes “venden” o “consumen” una imagen estereotipada de la mujer carente de otra cualidad que no sea su erotismo, porque el mayor problema parece ser que las propias mujeres nos lo hemos creído. Y ejemplos sobran, desde la tan celebrada farándula nacional (donde chicas como Micaela Breque admiten sin sonrojarse: “Me resulta más fácil desnudarme que cantar”), hasta casos cotidianos como la creciente tendencia de las chicas de hacerse producciones sexy para colgar en sus perfiles de Facebook y cosechar la mayor cantidad de mensajes hot y “likes” posibles.