NEUQUÉN
Durante 2014, muchas noticias hicieron eco de grandes decomisos de alcohol producto de la venta ilegal en viviendas y en horarios no permitidos. Algunos trabajos fueron a plena luz del día en comercios sin habilitación, mientras que otros más complicados, en horas de la madrugada y en espacios privados, donde el acceso fue más difícil y en algunas ocasiones terminó con agresiones graves a los inspectores y a los policías.
A lo largo de los 12 meses del año pasado, se decomisó un triple más de alcohol que en todo 2013. En total, se secuestraron 45 mil litros, de los cuales un poco más de 35 mil fueron de alcohol. El resto, gaseosas.
“Fue un año positivo porque bajamos de 120 puntos de venta que teníamos detectados a la mitad. Se hizo un seguimiento continuo y logramos detectarlos. El problema es con los clandestinos, que son como las cucarachas: los controlamos, pero no los exterminamos. Para el clandestino, la multa no es nada porque no les importa. Logramos controlarlos, pero lo que no vemos no podemos”, expresó Gustavo Orlando, subsecretario de Fiscalización Externa del Municipio.
Por lo general, el punto fuerte de venta de estos comercios que funcionan en la clandestinidad comienza después de la medianoche y termina a las tres o cuatro de la madrugada. Venden a través de una ventanilla y se ubican en viviendas, por lo que es muy difícil para el Municipio actuar en espacios privados al que solo se puede acceder a través de una orden judicial.
Precios
Por la noche, los precios son hasta tres veces más caros de lo que ofrecen los comercios. Por caso, una cerveza fuera de hora puede alcanzar los 40 pesos. “Ellos tienen un mecanismo muy aceitado. Como nos conocen, si ven que estamos merodeando la zona, en vez de dar las botellas en el lugar, entregan un ticket y los compradores van a otra ventanilla y retiran lo que compraron”, describió Orlando.
Respecto de los motivos que llevaron a reducir a la mitad la cantidad de puntos de venta de alcohol clandestina, consideró que tuvo que ver con las multas que se aplicaron a comercios que están habilitados, pero que igual venden después de las 23.
Las multas oscilan entre los 8 mil y los 15 mil pesos. Como algunos no las pagan, las actas se acumulan y es ahí donde muchos prefieren cerrar a las 23. “Se hace oneroso para el negocio, empieza a primar la conciencia y terminan desistiendo. Una multa impaga también implica muchas trabas, porque no se puede hacer ningún trámite en el Municipio”, consideró.
Particulares
Indicó, además, que, por este motivo, lo más difícil de controlar es la vivienda particular. “En este caso no les importa porque son totalmente clandestinos”, indicó el funcionario municipal.
“Para nosotros, es muy importante terminar con esto, porque también influye en la movida de la noche neuquina”, agregó y consideró que “estos comercios son los que generan la famosa previa. Venden hasta las tres de la mañana, con lo cual los chicos van al boliche recién a las cuatro, siguen consumiendo alcohol y aunque la ordenanza prohíbe la venta después de las seis, en el boliche se vende igual. Esto genera una cadena difícil de cortar”.
El 2014 ya es pasado. En el Municipio lo tienen claro, pero también saben que el verano recién comienza y que habrá abundante trabajo, al menos durante la temporada.
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El ejemplo de venta de alcohol clandestina imposible de combatir es la famosa casa de la calle Luis Beltrán. “Es un lunar en mi frente. Es la muestra de lo difícil que es para las instituciones combatir esto”, dijo Gustavo Orlando, subsecretario de Fiscalización Externa del Municipio.
Desde 2011 a la fecha se le hicieron 15 actuaciones y tres allanamientos, y a pesar de esto, el punto de venta que tiene años en la ciudad sigue subsistiendo sin importar las advertencias y multas de la comuna neuquina. En cada uno de los decomisos se secuestraron freezers y heladeras. Además de toda la bebida, en el último se sacaron cuatro barriles de plástico repletos de hielo y bebidas, y una heladera en desuso también llena de hielo y bebidas.
Para Orlando, es necesario endurecer las penas y las multas, porque lo que hay hoy no es eficiente.
“Para este año, lo más importante es que los concejales y la Justicia deben acordar una norma ejemplificadora que endurezca las multas. Para mí, una manera de endurecer las multas sería días de cárcel o trabajo comunitario”.
Contó que este año se logró “desbaratar” tres distribuidoras importantes y eso tuvo impacto porque ayudó al blanqueo, pero reconoció que hay un problema en los barrios porque la fachada funciona como una vinería y en el patio tienen una gran cantidad de bebida. Además, algunas son mayoristas dentro de los barrios. “Seguirlos y controlarlos es un gran trabajo de la Policía y de los inspectores, porque muchas veces se termina convirtiendo en un trabajo riesgoso, con amenazas y piedras de por medio”, aclaró el funcionario.