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El famoso ex goleador que vive de la pesca y abrió un comedor infantil

El giro radical en la vida de un campeón con San Lorenzo e ídolo de Argentinos Juniors. Una historia que conmueve.

Campeón con San Lorenzo e ídolo de Argentinos Juniors. Valorado como jugador, respetado como persona. Se retiró e intentó ser representante de futbolistas. Pero no era lo suyo.

Puso un comedor infantil bajo el nombre de Catalina, en honor a su hija y al barrio Santa Catalina, donde se instaló. “De grande, cuando volví de España, en el momento que el Mallorca me prestó a San Lorenzo por un año, tomando mate con mi señora empezamos a pensar cómo podíamos ayudar. Hablé con mi vieja, que siempre trabajó en Caritas, y se enganchó a darnos una mano. Averiguando conocimos una gente que nos ayudó con las instalaciones del comedor e hice un partido a beneficio para terminar montarlo”, dice el Polo en una nota al portal Infobae.

“Armé un River versus San Lorenzo de cancha de 5 en el Club Independiente de Beccar. Me acuerdo que llamé a Saviola, al Chacho Coudet y de San Lorenzo vino Berni Romeo, (Sebastián) Abreu... Estuvo espectacular. Con ese partido conseguí una buena plata para comprar todos los materiales y con corazón lo levantamos”, recuerda sobre el origen del comedor, próximo a cumplir 20 años.

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El Polo y el comedor infantil que levantó.

"Al fútbol le debo un montón de cosas. Me enseñó a ser tolerante, a escuchar otras opiniones con las que por ahí podía no estar de acuerdo y el compañerismo. Siempre me acuerdo de mi tío el día que me lo encontré en el tren cuando iba a concentrar por primera vez con la Primera de Argentinos. Me felicitó y me dijo: ‘Polito, te vas a dar cuenta que hay otro mundo. No es el que vivimos nosotros", cuenta quien anunció su retiro a los 32 años siendo ídolo y goleador en la Universidad Católica de Chile. Además de los equipos ya mencionados, las camisetas de Padova (Italia), RCD Mallorca (España), San Lorenzo (Argentina, donde fue campeón de Prfimera en 2001), Chacarita Juniors (Argentina) y Talleres de Córdoba“.

Quinteros comprobó que lo que le dijo su tío era verdad. "Me crié pescando ranas en la zanja. No me sobraba nada. Cuando jugaba en el Independiente de Beccar a veces iba con las zapatillas rotas. Me fui de Virreyes a un hotel cinco estrellas para concentrar y efectivamente había otro mundo. Me acuerdo que le pregunté a Raúl Sanzotti hasta qué hora era el desayuno. No me lo quería perder. El desayunador era una mesa como de veinte metros y había de todo. Me serví medialunas con jamón, cereales, yogurt, jugo de frutas. El profe de aquel momento me vio y me dijo: 'Nene, no. No es así. No es la última vez que va a desayunar”.

Autor de más de 120 goles a lo largo de toda su carrera, confió que no sufrió al dejar el fútbol. "Sufrí cero en dejar el fútbol porque lo decidí yo, pero siempre digo que son treinta y cinco años perdidos a enfrentar la vida. Yo no fui el Burrito Ortega, pero nunca hice la cola en un banco, no sabía cómo llenar un cheque o pagar la luz. No estaba enterado de nada de eso. Entonces después salir a enfrentar la vida es jodido, son treinta y cinco años que no hiciste un carajo. Que viviste un mundo que no es real. A nivel laboral después es difícil meterse. No todos ganan diez millones de dólares por año. Por eso digo que hay que pensar en el retiro, pero no cuando estás a punto de hacerlo, sino unos años antes y analizar qué se va a hacer. Si volviera a nacer sería jugador de fútbol, pero me prepararía de otra manera".

Después de su paso como representante de jugadores, en 2015 decidió formar parte de la Secretaría Técnica del club de La Paternal y así seguir vinculado al mundo del fútbol. Su figura en el Bicho siempre fue importante y está en el mural de los ídolos, en las afueras del estadio Diego Armando Maradona, en la esquina de Gavilán y Juan Agustín García. Formó parte de la actual conducción con Cristian Malaspina a la cabeza, pero la experiencia duró poco y no fue buena.

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"Del 2001 en adelante se degeneró la sociedad. Se dio esta cosa de ‘no me importa nada’. Al degenerarse la sociedad los chicos son de otra manera. Las responsabilidades se alivianaron. Para mí era mi vida ir a entrenar, no sé si está bien o mal, pero era todo. Y ahora veo que es más light y que hay falta de responsabilidad. Cristian Pavón, súper figura del fútbol argentino y que fue al Mundial (y esto no significa caerle a él) terminó siendo cedido a préstamo a Estados Unidos. En mi época a mí me vendieron al Mallorca, a (Diego) Markic al Bari de Italia, al Lobo Ledesma a River y al Chapa Zapata a River. Y puedo nombrar cantidad de jugadores que antes iban a Europa y ahora eso no pasa. Ahora son los menos. Ahí te das cuenta de que los pibes están de otra manera y se manejan de otra forma", reflexiona sobre el presente del fútbol y de la juventud.

Acerca de su actualidad, comenta: "Hace tres años que vendo un motor eléctrico de lancha que se usa específicamente para pescar. Es un motor con batería que es silencioso y no espanta a los peces. Me enganché a vender eso y estoy bien. Y además organizo viajes de pesca. No es que tengo una agencia de viajes, pero tengo tantos amigos de la pesca que termino armando todo. Me encanta. Si pudiera, pescaría los siete días de la semana. A mi señora siempre le digo que si nos llegamos a separar que me busque en Entre Ríos o Corrientes", culmina el querido Polo.

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