{# #} {# #}
“Para ser honesta, no tengo idea de quién es. Escuché su nombre, pero honestamente no lo sé en absoluto. Vi dos partidos hoy, sé que ella jugaba antes que nosotros, no en la misma cancha. Francamente, voy a tener que hacer mi tarea y mi entrenador me dará mucha información antes de este partido. Por supuesto, si ha llegado tan lejos es porque está jugando bien, necesariamente tiene que ser así”, admitió con honestidad brutal la ucraniana Svitolina cunado consiguió el pasaje a cuartos y el fixture la enfrentaba con la rosarina Podoroska.
En la alta competencia, si bien Nadia Podoroska venía desde muy abajo, pareció un exceso de confianza y al mismo tiempo un descuido, un detalle librado al azar no tener tan estudiadas a posibles adversarias. Por eso, en las imágenes del último punto, junto al emocionante estallido de Podoroska se observa la contrastante amargura de su contrincante, que era la gran favorita.
Fue el último y decisivo quiebre de Nadia para cantar victoria en dos sets. Lo definió con categoría, con un golpe preciso y profundo, de esos con los que se cansó de hacer daño e historia en este Roland Garros.
Y ahí sí se vino el estallido. Raqueta al aire de la tenista argentina, festejando con una sonrisa de par en par y los puños apretados. Y del otro lado, la tristeza y resignación de su calificada adversaria, que no obstante cumplió con el saludo protocolar y no mucho más a la pasada a su verduga.
No hubo grandes felicitaciones como ameritaba la ocasión. Poco le importó a Nadia, que sigue haciendo historia. Seguro que su próxima rival le prestará mayor atención. Por lo pronto, es momento de festejar para Podoroska, la chica del momento en un Roland Garros de ensueño para ella.