Portilla indicó que se evaluará el cauce del río Neuquén porque es posible que algunos residuos hayan llegado hasta allí, y que se tomarán muestras en la boca de mina. En tanto, ya se paralizaron las tareas en el sector para evitar que se vuelva a producir el hecho y se dispuso incluso la limpieza del canal Huaraco.
La firma, además, se comprometió a proveer de agua potable a las familias afectadas. Con la familia Fonseca lo viene haciendo desde 2007, año en que sufrió parte de un derrame de gasoil que osciló entre los 800 y 1.000 litros. Esta vez, Portilla señaló que el impacto fue menor. Las aguas que salieron al exterior trasportaron materiales naturales en suspensión, por obstrucción en uno de los caños que dirigen el flujo hacia una de las piletas de decantación.
“Son minerales propios de la veta, que no se disuelven por la sola acción del agua. Adquieren un color blancuzco a grisaseo porque la veta que se explota contiene cuarzo, oro y plata”, explicó. Y añadió: “El suceso alteró visiblemente el color del agua pero no podemos hablar de toxicidad. En el interior de la mina no se utilizan sustancias químicas”.