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El Guille queda en offside

En una encrucijada similar, aunque el episodio que nos ocupa resulta ostensiblemente más grave, se encontró Jorge Sampaoli en la instancia clave de la Copa América de Chile 2015, cuando dirigía a la selección trasandina. Su máxima estrella, Arturo Vidal, protagonizó un escandaloso episodio al chocar a toda velocidad y en estado de ebriedad previo a un partido muy importante para las aspiraciones del equipo. Se imponía, desde el sentido común y las normas disciplinarias de un plantel en el alto nivel, la exclusión del volante de la Roja de la competencia. Pero el ahora flamante entrenador del combinado albiceleste privilegió en ese momento el interés deportivo, la necesidad de darle a Chile su primer título histórico y le permitió a la estrella del Bayer Münich continuar en el elenco, que a la postre se consagró campeón. El tema es que Guillermo Barros Schelotto ya le ha perdonado varias a Ricardo Centurión, la figura xeneize. Todo lo flexible, blando y cómplice que no fue con Daniel Osvaldo, al que a la primera de cambio voló del plantel, lo está siendo ahora con el ultra conflictivo ex atacante del San Pablo y Racing.

“Nos debemos una charla”, admitió el entrenador poco después de que la novia de Centurión lo denunciara por agresiones, en otro triste caso de violencia de género. ¿No tuvo tiempo suficiente para aconsejarlo estos meses? Sería un error de parte del técnico volver a incluirlo, como parece, en el elenco titular una vez que se recupere de su dolencia. De lo contrario, el mensaje para el resto del plantel y tantos pequeños que sueñan con ser futbolistas no será el más sano ni conveniente. Una gambeta, un caño o un gol, por más decisivo que fuere, no puede tapar el bosque...

El DT de Boca no aplica con Centurión, su figura, la misma rigurosidad que tuvo, por ejemplo, con Osvaldo.