De ciclo cumplido a figura. El Kun Agüero encarna el resurgir de una camada de jugadores que para muchos tenía fecha de vencimiento en la Selección. En dicho grupo podría incluirse a Javier Mascherano y Ángel Di María, por ejemplo. Sin esa presión que condicionó sus rendimientos en las eliminatorias (por momentos no estuvieron a la altura, cabe decirlo) se soltaron con la albiceleste y el hincha lo agradece. Se notó en el 1 a 0 de ayer ante Rusia. Respecto del crack del Manchester City, volvió con todo al combinado nacional, tras perderse la doble fecha final de eliminatorias por el accidente que sufrió cuando regresaba de presenciar un recital de Maluma.
Decisivo en el resultado, determinante en el juego. Se entiende mejor que nadie con Messi fuera del campo y ayer esa química también se advirtió, como pocas veces, en la cancha.
Aun si no hubiese convertido, el concepto no diferiría. Hubo otros puntos altos en el que por primera vez fue “el equipo de Sampaoli” en serio (la Selección mostró la propuesta audaz y la agresividad que pregona el entrenador). Mascherano y Nicolás Otamendi se destacaron en facetas diferentes a la del Kun. Matías Kranevitter cumplió y Cristian Pavón resultó la grata aparición (ver página 37).
La solidez defensiva es importante para sostener la idea ofensiva: si el fondo es vulnerable se desvirtúa y desmorona el proyecto ambicioso del DT. “Los amigos de Messi” les llaman peyorativamente los detractores a los Agüero, Mascherano, mismo el ausente Higuaín, que en cualquier momento vuelve (los referentes lo piden a gritos) por estas horas. Que, dentro del campo, la amistad dure hasta Rusia 2018.
Agüero volvió con todo a la Selección. Fue figura e hizo el gol del triunfo. Pavón, grata sorpresa.