El laboratorio cervecero se anima a probar con whisky

Los creadores de la birra Crafter quieren hacer su propio licor.

GUADALUPE MAQUEDA
maquedag@lmneuquen.com.ar

La mano izquierda, de la revolución cervecera, toma la flor del lúpulo y eleva todo su sabor y aroma. Detrás, aparece una estrella roja incandescente que rinde tributo a los alquimistas, los primeros cerveceros que hicieron historia. Toda esa mística resumida en un logo, el de cerveza artesanal Crafter y dos cipoleños amigos de toda la vida: Axel Tiemroth y Osvaldo “Bugui” Buggiano que le dan vida a una de las fábricas artesanales de la ciudad, pero además se animan a experimentar: ya hicieron sidra y ahora prueban con el whisky.

Estos jóvenes productores de 33 años despuntaron el vicio en la cocina de un departamento de Ciudad de Buenos Aires, allá por el año 2012, cuando estudiaban la carrera de administración de empresas.

Tiempo después, como les pasa a muchos cipoleños que se van, decidieron volver; y en el corazón de una chacra que desemboca en la Ruta 151 y produce peras, manzanas, duraznos, zapallos, nueces y otros frutos, montaron la fábrica.

Desde entonces producen cerveza artesanal, la comercializan e innovan para crear cervezas de estación. El estilo más radical que elaboraron fue una Ice Ipa de 20 grados de alcohol. Y siguen experimentando, tanto que ahora se animan al whisky.

Un día quisieron destilar cerveza, y lo hicieron. Gustó mucho el resultado y el proyecto está en puerta, aunque muy lejos aún de pensarlo como un negocio. Por ahora, sólo experimentan y se dan el gustito de lo casero.

El whisky es algo así como la cerveza destilada, aunque no tiene lúpulo, lleva otros tiempos y es de elaboración mucho más compleja. Comenzaron con pruebas de destilación, por medio de las cuales primero extrajeron el jugo de las maltas y, luego, ese mosto fermentó a una temperatura tal que lograron volatizar y eliminar los alcoholes malos.

Del primer destilado quedó un resto bueno de 20 a 25 grados de alcohol, que volvió a pasar por una segunda destilación para llegar a los 65-70 grados. “Hasta ahí tiene el color del agua, como un vodka, un aguardiente. Para que tome el color del whisky, hay que maderarlo en roble”, explicó Bugui.

Luego de eso tuvieron que rebajarlo con agua para llegar a los porcentajes de alcohol indicados. “Es algo que hacemos por puro hobby”, contó el productor cervecero; y agregó: “Nos gusta mucho experimentar y el alcohol”.

Todo artesanal
Recién llegado de un viaje a Escocia, donde recorrió numerosas destilerías, para conocer y aprender sobre el arte de hacer whisky, tiene en mente comprar en algún momento un destilador. Por ahora, todas las “ideas locas” que se les ocurren a él y a Axel tienen una solución práctica en manos de Manu Rodríguez, un “amigo de la casa”, quien fabricó para Crafter un destilador casero.

En otra oportunidad, Tiemroth comentó que les hizo una lavadora de barriles automática para salvar el defasaje que hay entre la industria cervecera, en franco crecimiento, y los proveedores, que vienen por detrás. “Ahora también las fabrica para otras cervecerías del país”, añadió el productor de Crafter.

Bugui aclaró que las cervezas que se pueden destilar son las que tienen entre ocho y 11 grados de alcohol. “Como las tenemos, también tenemos barricas, ya habíamos probado la destilación en frío –para hacer la Ice Ipa de 20 grados de alcohol- y a mí me gusta mucho el whisky, atamos puntas y un día dijimos ‘hagámoslo’”, sintetizó.

Dijo que al whisky solo le falta el lúpulo para ser cerveza destilada, aunque es mucho más difícil producirlo. “El whisky es otra historia, pero si hacés cerveza y estás en una fábrica, por qué no experimentar”, concluyó. Y el laboratorio artesanal se puso en marcha.

Ventas
El consumo va en aumento

Cuando las ventas están por el piso para la mayoría de los comercios, sea el rubro que sea, el consumo de cerveza artesanal se mantiene muy arriba. “No llegamos a cubrir la demanda, como ocurre en todas las cervecerías del país”, sostuvieron los productores de Crafter.

Creen que a la gente le gusta comer y beber cada vez mejor y que está más abierta a probar cosas nuevas. “Hace cuatro años era difícil vender una IPA y hoy tenemos cuatro diferentes”, ejemplificó Osvaldo “Bugui” Buggiano.

El joven productor admitió que tampoco les da la producción para cubrir la demanda porque experimentan mucho. “Siempre estamos haciendo algo nuevo”, afirmó. Por eso, adoptaron como regla innovar con ingredientes y crear cervezas especiales.

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