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El largo fin de año petrolero

El fin de año se hace cada vez más largo para el sector petrolero. Neuquén estaba a punto de cerrar hoy un acuerdo de explotación en la cuenca con las empresas y el sindicato, pero la fiesta se ha empañado. Es que el horno no está para bollos. Hay 1600 despidos anunciados por YPF por la baja de 33 equipos ociosos y el dilema se tiene que resolver legalmente en un semana. Pero el conflicto se puede estirar sin que nada se resuelva. ¿Hasta cuándo? En principio, ya es una realidad que el barril criollo subsidiado tiene fecha de vencimiento. El predio internacional sube y, en algún momento, no tardará en nivelarse. Pero Neuquén necesita señales fuertes de que Nación quiere sostener la producción de gas y petróleo y dejar de importar combustibles. En el medio, hay un contexto político delicado. El presidente Mauricio Macri sufrió un revés en Diputados y la oposición pidió modificar el régimen del impuesto a las ganancias. La pelea es ahora en el Senado y desde Nación se han encargado de ajustar los tornillos a los gobernadores para que rechacen el proyecto. El gobernador Omar Gutiérrez aún no tiene los patitos en línea, como pidió el presidente. Es más, el senador y líder petrolero, Guillermo Pereyra, anunció hasta ayer (aunque por su fluctuante conducta aún no se sabe) que acompañará el proyecto, respaldando a la CGT. Su compañera, Lucila Crexell, expresó que el proyecto tiene irregularidades y que es “regresivo”, pero aclaró que no recibe órdenes y que nunca se reunió con Gutiérrez para hablar del tema. Se vienen días decisivos, donde la idea es que todos corten el pan dulce en paz. Pero los números son tan finos en el petróleo, que alguien puede quedarse afuera de la fiesta.

Hoy se iba a cerrar un acuerdo energético. Difícil por los despidos de YPF y un proyecto de Ganancias.