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El libro de la vida: un amor que desafía a la muerte

El film es producido por Guillermo del Toro y musicalizado por Gustavo Santaolalla.

Neuquén
El libro de la vida, la primera película de animación producida por el consagrado cineasta mexicano Guillermo del Toro, se estrena hoy en los cines de todo el mundo.
El film, que es un homenaje a la cultura mexicana, asienta su trama en el Día de los Muertos, festividad que en ese país se celebra de una forma muy particular el 1 y 2 de noviembre, llevándole a los seres queridos fallecidos ofrendas a sus casas o sus tumbas.
La historia se desarrolla en un pueblo llamado San Ángel y narra el triángulo amoroso entre María, una chica linda e inteligente; Joaquín, un valiente militar, y Manolo, el mejor amigo de ambos, quien además es un gran torero pero quiere dedicarse a la música.
Los dioses Catrina (mejor conocida como La Calavera Garbancera y como sinónimo de muerte) y Xibalba (personaje de la mitología maya de un mundo de enfermedad y muerte) también tendrán protagonismo en este relato, dado que entre ellos apostarán por ver quién de los dos caballeros logrará cautivar a la joven.
Xibalba, que tiene fe plena en Joaquín, sentirá que sus predicciones son erróneas y enviará a Manolo a la Tierra de los Recordados, quien comenzará un viaje para regresar a la Tierra de los Vivos y reclamar el amor de su amada.

15 años de espera
La ficción fue creada y dirigida por Jorge Gutiérrez, un cineasta mexicano que pisa fuerte en el mundo de la animación y que en 2007 creó para la señal Nickelodeon Latinoamérica la serie animada El tigre: las aventuras de Manny Rivera.
Según él mismo contó, le llevó cerca de 15 años que su proyecto fuera tenido en cuenta, hasta que un noche de tequila y borrachera le hizo llegar el guión a Del Toro.
“Jorge llevaba muchos años con el proyecto, la historia era muy diferente, los personajes eran los mismos, pero su mundo nunca cambió”, precisó el director de El laberinto del Fauno.

El toque argentino
Para la banda sonora, Gutiérrez optó por buscar piezas populares que hablaran de los sentimientos de los protagonistas, como la dolida “Creep” de la banda de rock británico Radiohead.
Sin embargo, no toda la música fue “prestada”, dado que el consagrado compositor argentino, ganador dos veces del premio Oscar, Gustavo Santaolalla, se ocupó de componer todas las melodías que se escuchan en el film.
“Entró al 100 por ciento en la película y se cortó un cacho grande de su corazón y lo puso en la pantalla”, dijo el director.

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