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El Melli aprobó su primer final

Ahora viene lo más difícil. Rearmar un equipo para ir por la Copa. El certamen que puede potenciar su idolatría.

Ídolo como jugador, campeón como entrenador. Una combinación solo para elegidos. Y más en Boca. Pocos pudieron escuchar ovaciones con los botines puestos y desde la butaca de DT en La Bombonera. En la era moderna, apenas Marzolini (tapado en el título del Metro 81 por la presencia de Maradona), el Chino Benítez (sumó una Sudamericana, se fue enseguida y con escándalo) y Arruabarrena (único con un doblete, que le sirvió de poco). Ninguno tuvo la chapa de Guillermo. Fueron 16 los títulos que sumó con la camiseta puesta, con 4 Libertadores incluidas, y toda esa vitrina repleta podía mancharse con un mal paso. Lo sabía el Mellizo, lo sabían los hinchas.

Ahora viene lo más difícil. Rearmar un equipo para ir por la Copa. El certamen que puede potenciar su idolatría.

El título conseguido es apenas el primer final que aprueba. Falló en la Copa, donde más valía, y logró el torneo local con un andar más irregular en el juego que en la tabla, metiendo muñecazos y soportando críticas porque el equipo no tenía un plan claro, sufría mucho atrás y debió adaptarse a lesiones y a la pérdida de su estrella. El viaje de Bentancur al Mundial Sub-20 le hizo el lugar a Barrios que muchos pedían y le cuestionaban y equilibró la mitad de la cancha. Antes había acertado con el cambio de arquero, la apuesta por Centurión y el sostén a Benedetto cuando Bou entraba y la metía. Pero el “que de la mano de los Mellizos...” se hizo esperar, por las dudas, y porque había mucho por mejorar. La coronación y lo que hizo ante el Rojo y Aldosivi, con una defensa nueva, trajo alivio. Ahora viene la etapa más difícil. La de rearmar un equipo para ir por la Libertadores. El certamen que puede poner en riesgo su puesto o potenciar su idolatría hacia un lugar que nadie alcanzó. El Toto Lorenzo (con un paso como jugador que no lo hizo ídolo) y Bianchi nunca fueron ovacionados con los cortos por La 12. Guillermo, referente de la etapa más gloriosa del club, ya sueña con coparse como ellos.