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El mito y la comparación

Miles de rosarinos, y en particular fanas de Central Córdoba de esa ciudad, ayer decidieron violar la cuarentena para despedir sus restos. Poco les importó exponerse y arriesgar su vida (y la ajena) en medio del aislamiento obligatorio. Si había que transgredir normas, que fuera por una causa “justa”, entendieron, tras una gran injusticia: el asesinato del Trinche Carlovich. Una última demostración de lo que genera la leyenda rosarina a la que emparentan con Maradona.

Dicho esto, la reflexión. ¿Se sobredimensionó este último tiempo su figura? ¿Es osada la comparación con Diego de alguien que ni siquiera se afianzó en Primera División y sus mayores hazañas las consiguió en un modesto equipo del ascenso?

La leyenda del Trinche se agiganta con su trágico final. Pero ponerlo a la altura de Diego es innecesario.

Que la rompía no caben dudas. Mucha gente súper respetada en el fútbol, en especial del costado “lírico” del más popular de los deportes, hablan maravillas de él, con el Flaco Menotti y Pekerman a la cabeza. Era crack el Trinche, en el potrero, en el barrio, en el Gabino Sosa... Ahora, ponerlo a la altura de Maradona como pretenden algunos, por más que el D10S lo haya avalado, resulta, al menos para quien escribe, un tanto exagerado e innecesario. Quizás lo más racional y coherente sería señalar que tenía un potencial similar al de Pelusa. Ahora, de allí a afirmar que fue mejor, hay un largo trecho... Conviene recordarlo como un mito del fútbol, un desfachatado que debió llegar mucho más lejos pero su idiosincrasia y filosofía de vida se lo impidieron. Él no lo quiso. Si ya era una leyenda, el trágico final alimenta la fantasía y la potencia. Se viene la historia del Trinche en Netflix y más. Vivirá por siempre.