El MPN hizo su primera demostración de fuerza del año. Tuvo algo de instalación: el triunfo de la Lista Azul y la movilización de miles de personas tienen un doble significado. Hacia adentro, es la comprobación, una vez más, de la coordinación de ese fastuoso mecanismo electoral que casi siempre es el partido provincial. En este sentido, fue algo así como una puesta a punto rumbo a las elecciones de concejales que convocará Horacio Quiroga. Así, lo de ayer fue un test y termómetro de la participación, el factor clave desde el que el MPN construye desempeños electorales. La lectura (la demostración) hacia afuera también es significativa. Y, como puesta en escena, es un complemento de los millones de pesos que invertirá este año el gobierno provincial en obra pública para la ciudad y que son una demarcación de un terreno en disputa. Los casi 23.000 votantes son un piso y dan la medida de lo que deberán transpirar los rivales del MPN, con Pechi a la cabeza, en el tránsito a las elecciones a concejales. Abren crédito al discurso, sobre todo enarbolado por el gobernador Omar Gutiérrez, de todo lo que el MPN añora acceder al despacho del intendente, un ámbito que le es esquivo desde 1999. El partido provincial juega una carta importante, acaso más trascendente que en las elecciones para diputados nacionales, en esa primera contienda general que encarará la tríada Gutiérrez-Sapag-Figueroa. La elección en la ciudad impone otra complejidad. La participación de ocho listas en los comicios de ayer admite la lectura de la vida interna sin comparación en la provincia y también da la medida de los disconformes que se quedan sin nada. Pero la foto final es la de la puesta a punto de los motores.
Los casi 23 mil votantes dan la medida de lo que deberán transpirar sus rivales en las próximas elecciones.