Con la promesa de que la Municipalidad mudará su sede al oeste de la ciudad, y que otros organismos oficiales también funcionarán en ese sector, Neuquén tendrá que afinar más su planificación urbana. Y el sector privado no debería seguir desentendiéndose del asunto.
Por mencionar sólo un ejemplo, el enclave ubicado en adyacencias de las calles Godoy y Belgrano concentra una amplia diversidad comercial y mercantil. También una importante cantidad de consultorios médicos, farmacias y también ahora establecimientos educativos privados. Para satisfacer las necesidades de abastecimiento para la vida cotidiana, no hace falta que los vecinos del oeste se trasladen a la zona céntrica.
Pero las constantes quejas de los comerciantes y usuarios por las persistentes dificultades en los cajeros automáticos del Banco Provincia del Neuquén, sucursal Godoy, ponen al descubierto un nuevo problema del cual no parece que se tomó la debida nota.
Las complicaciones en el BPN no deberían adjudicarse solamente a las supuestas deficiencias de los servicios, sino a la inexistencia de sucursales de otras entidades financieras privadas que descompriman la alta presión a los cajeros del banco provincial. Otro tanto ocurre con la falta de estaciones de servicio. El vastísimo parque automotor del oeste no tiene una expendedora cercana donde repostar. Para hacerlo tienen que trasladarse hacia San Martín y Rodhe o hasta Collón Curá y Antártida Argentina.
La “Brasilia de la Patagonia”, que procura descentralizar la densa actividad burocrática del área céntrica, tiene nuevas oportunidades de torcer una recurrente tendencia a la falta de prolijidad e improvisación de sus funcionarios.