Centenario > “El agua es como un libro que hay que saber leer”, dice al pasar Mariano Giménez, uno de los “pescadores pobres” que tiene el río Neuquén, pero que representa un ícono de las costumbres del viejo pueblo de Centenario.
El hombre nació hace 50 años en Entre Ríos un lugar muy diferente a éste en geografía, costumbres y, sobre todo, en la cultura de los pescadores. “Lo bueno de acá es la claridad del agua, pero lo malo es que hay lugares donde no podés pasar”, comenta.
Hace más de 31 años que el humilde pescador vive en esta localidad y, cuando puede, toma su vieja caña -que dice haberle costado 140 pesos- y enfila hacia el río Neuquén, donde a veces recorre más de 12 kilómetros por día en busca de una buena perca.
Es viernes a las tres de la tarde y la temperatura de 25 grados es ideal para pasarse más de tres horas con el agua hasta las rodillas, intentando sacar alguna perca, trucha o pejerrey, las especies que en esta zona abundan, aunque no tanto en el brazo de este río.
Para muchos, pescar es un deporte estricto, donde se necesitan reglas y lujosos equipos, a veces inalcanzables para aquellos obreros que, cada tanto, se acercan al río como una cuestión meditativa y para sacar alguna pieza que “pare la olla” del día.
Mariano no es el único pescador que merodea por las costas, cada vez más inaccesibles de la zona. Como él, hay decenas de personas que, en bicicleta, en viejos autos o a pie, se acercan al río no sólo con el fin de lograr una buena pesca sino con el de despejar la mente.
Es que pescar en la cordillera o en el mar es una actividad inalcanzable para él y representa otro tipo de posibilidades. Lo de Mariano se resume en tener unos pocos pesos para el combustible y hacer cuatro kilómetros hacia la costa.
En este lugar, desde el dique Ingeniero Ballester hasta la Calle 9 (por toda la costa ente Vista Alegre Norte y el límite de Centenario) no abunda el pique, pero sí las historias de gente que viene sólo a pasar un rato en soledad y hacer “unos tiros” a las aguas claras del río.
“Hay mucha gente que viene, algunos por la comida del día pero muchos vienen a relajarse. Esto es como una terapia, de buena onda. Cuando vengo al río muy cansado estoy acá, mirando, concentrado y todo lo demás desaparece, uno se olvida por un rato”, reflexiona Mariano.
Cuenta que las charlas entre los pescadores de su especie se entablan sólo “en el asado”, ya que por horas casi nadie habla para no alejar a las truchas que parecen ver la ansiedad de los pescadores en la orilla. “Las truchas escuchan, no es un mito. La trucha a los cinco metros está mirando los movimientos por eso los pescadores de mosca van agazapados”, agrega.
El Neuquén en estos tramos no es un río de gran pique, y los pescadores pasan horas, a veces para una sola pieza. Pero en esas recorridas, la gente se encuentra con limitaciones. “Me decepciona que no se pueda andar libremente por la orilla, no se respetan las leyes, los ríos están cerrados. En el Litoral, los ríos están abiertos porque la gente sabe que somos parte del río, no se creen dueños”, concluyó.
Los permisos y el reglamento
La habilitación para pescar durante toda la temporada cuesta 80 pesos.
Centenario > Desde el 1º de noviembre pasado y hasta el 31 de mayo está abierta la temporada de pesca 2012-2013 en todos los ríos de la provincia de Neuquén.
De acuerdo a los valores vigentes, el permiso para mayores durante toda la temporada es de 80 pesos, mientras que es de 40 pesos para los menores (de 13 a 17 años).
En tanto, los permisos semanales se ubican en los 40 pesos y los diarios en 20 pesos. Para jubilados, pensionados, mayores de 65 años, menores de 12 y personas con discapacidad, los permisos no tienen costo. En cuanto a la pesca al trolling, hay que abonar un adicional de 160 pesos la temporada, 90 pesos semanales y 40 pesos por día.
Según el anexo del reglamento (que en algunos lugares no lo reparten en forma impresa pero sí está disponible en la web), cada persona puede sacar dos percas diarias y 20 pejerreyes. En tanto, la pesca de salmónidos está prohibida. El río Neuquén tampoco es navegable en esta zona.
Los permisos se pueden adquirir en la Oficina de Informes Turísticos, Ruta 7 y Acceso a Cementerio, de lunes a viernes de 7 a 19 horas, y sábados, domingos y feriados de 9 a 17 horas, en los comercios habilitados como forrajerías.