El Papa pidió superar el río de miseria que crece en el mundo

El sumo pontífice brindó la primera misa del año y luego rezó el ángelus.

Vaticano.- El papa Francisco pidió ayer combatir al río de miseria, injusticia y violencia de un mundo indiferente en el que muchos sufren, durante el que fue su primer mensaje del nuevo año.

La Policía revisó los bolsos de la gente a varias calles de distancia de la Plaza de San Pedro, donde unas 10.000 personas pasaron además por revisiones del tipo de los aeropuertos para poder asistir a la misa celebrada por Francisco en la basílica principal.

"¿Cómo puede ser este un tiempo de plenitud si ante nuestros ojos muchos hombres, mujeres y niños siguen huyendo de la guerra, del hambre, de la persecución, dispuestos a arriesgar su vida con tal de que se respeten sus derechos fundamentales?", se preguntó Francisco en la homilía.

10: 00 a esa hora comenzó la primera misa del Papa del 2016 y se celebró en la basílica de San Pedro del Vaticano.

El líder de 1200 millones de católicos pidió superar lo que llamó "un río de miseria" a través de la "construcción de un mundo más justo y fraterno, en el que todas las personas y todas las criaturas puedan vivir en paz, en la armonía de la creación originaria de Dios".

Francisco pidió "dejarnos regenerar para vencer la indiferencia que impide la solidaridad y salir de la falsa neutralidad que obstaculiza el compartir".

El Papa concluyó la ceremonia a las 11:30 locales, una hora y media después de su inicio, y emprendió la salida de la basílica escoltado por doce guardaespaldas que se entremezclaron con los monaguillos y miembros del clero que integran su comitiva.

Posteriormente, se asomó a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico para rezar el primer ángelus mariano del 2016 y dirigir su catequesis a los numerosos fieles y turistas que lo observaban desde la plaza de San Pedro.

Francisco volvió a abordar el tema de la paz, que, a su juicio, "debe ser cultivada" por las personas, algo para lo que es preciso evitar la indiferencia.

"La paz (...) debe ser cultivada por nosotros. Eso supone una verdadera y propia lucha, un combate espiritual que tiene lugar en nuestro corazón", refirió el Papa.

El sumo pontífice añadió: "La enemiga de la paz no es únicamente la guerra, sino también la indiferencia, que hace pensar sólo en uno mismo y crea barreras, sospechas, miedos y egoísmos".

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