ver más

El Patón eligió ser cómplice

Se le puso difícil al Patón, los jugadores están desconfiados...”, admitió ayer a LM Neuquén el último técnico que sacó campeón del mundo a la Selección argentina, en la entrevista que se refleja en las páginas 34 y 35. En otro pasaje, Carlos Salvador Bilardo desliza e insinúa que los futbolistas suelen analizar a fondo y medir a los entrenadores. “Se fijan en todo, enseguida se dan cuenta si el técnico sabe o no”. Lo que, por diplomacia y ese perfil poco propenso a la polémica, nunca dirá el Narigón es que este grupo de jugadores de la Albiceleste va camino a soltarle la mano a Bauza, como anteriormente se la soltó al Tata Martino, al propio Alejandro Sabella, al Checho Batista y la lista sigue... Un grupo tan talentoso como soberbio, manipulador y devoratécnicos que, pese a no haber ganado nada (sin restarle méritos a los tres subcampeonatos), se siente omnipotente y dueño de la Selección, con el gran Lio Messi a la cabeza.

¿Es un pobrecito Bauza entonces? De ningún modo. Es tan responsable como los jugadores y lo primero que hay que reprocharle radica en la poca autoridad que mostró hasta aquí, cuando una de las virtudes que lo llevó a esta aventura era su personalidad, algo que quien escribe destacó apenas sonó su nombre para la Albiceleste. Bauza prefirió, por ahora, ser cómplice de ese sistema perverso que instauraron las figuritas de la Selección, de los vicios y las mañas de las estrellas. No se animó a meter mano ni a iniciar la renovación que el combinado nacional reclama a gritos. Quizás cuando se decida, resulte demasiado tarde. Una pena que en su mayor desafío Bauza corra el riesgo de no poder siquiera “morir con la suya”, sino con la de Messi, el Kun, Di María, Higuaín...

Bauza no se animó a iniciar la renovación que la Selección pide a gritos y lo puede pagar caro.