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El peligroso camino de los posicionamientos políticos

Por CECILIA SOBERÓN

El intendente de esta localidad, Ramón Rioseco intenta cada vez con más fuerza imponer temas en la agenda provincial, hasta ahora con resultados positivos. Si bien la confrontación no es el mejor camino para conseguir votos, al menos cumple con el objetivo de hacerse conocer en la capital provincial donde se concentran la mayor cantidad de votos, siempre considerando su interés de imponer su figura como candidato a gobernador para 2015.
Pero el juego político que se inició es peligroso, porque no sólo representa a sus intereses, a su figura o a su propuesta política, sino a toda la comunidad de Cutral Co.
 
Semana de cruces
Esta semana se abogó desde el Frente y la Participación Neuquina, en conjunto con el UNE, para que la planta de metanol no tenga beneficios impositivos. La respuesta del gobierno provincial, encabezada por el ministro de Energía, Ambiente y Medio Ambiente, Guillermo Coco, no se hizo esperar. Pero no se circunscribió al reclamo en contra de la planta de metanol, más precisamente a la empresa YPF y su complejo industrial, sino que además incluyó un antiguo reclamo de la provincia: que Cutral Co pague por el suministro de agua potable.
Es allí donde el juego político se torna más peligroso, porque tanto Rioseco como el ministro de Energía discuten en los medios de comunicación como si se tratara de una disputa personal, cuando en realidad involucran a todos los ciudadanos de la comarca.
Porque no es Rioseco el que tiene que pagar el agua, sino todos los vecinos de la localidad. Y el debate sobre si se debe o no pagar el agua no debe limitarse a una chicana política, sino que debe haber un análisis más profundo del servicio, de los usuarios, de la geografía y de la historia de esta localidad.
Pero además agrega el ministro, en una nota publicada por La Mañana de Neuquén, que “los mismos que protestan contra la planta de metanol son los que reclamaban en la ruta hace doce años”.
En la pueblada de 1996 no solamente estaba Rioseco sobre la ruta. Estaba un pueblo entero, pero no reclamando por la planta de metanol sino por su supervivencia, tanto económica como social. De hecho Ramón Rioseco fue quien capitalizó mejor esa movilización, pero el actual intendente no fue líder ni representante de la mayor gesta popular que vivió la localidad en su corta historia.
Y también se reclamaba por la planta de fertilizantes -un proyecto que finalmente se vio trunco- principalmente porque esa planta era el símbolo de la generación del trabajo que se requería.
La planta de metanol fue una solución planteada desde el gobierno de Felipe Sapag para calmar los ánimos porque generó trabajo durante su construcción, pero ahora solamente trabaja allí una veintena de personas.