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El petróleo que arrasa con todo

Adriano Calalesina

El petróleo pareciera que arrasa con casi todo lo que se le interpone en el camino. No bastan los estudios de planificación. El progreso es “ahora” y las empresas buscan a cualquier precio instalarse en la región con el menor costo posible. Es la lógica del mercado. A pesar de que el barril de crudo está por debajo de los 60 dólares, el negocio apunta a invertir en la compra de lotes fiscales.
El paisaje ya no es el mismo en el trayecto de la Ruta 7 hacia Centenario. Loteos por doquier, pedazos de tierras vendidas a empresarios de servicios petroleros, alquileres de volquetes, herramientas, maquinarias, compañías grandes y otras desconocidas son parte de la visual que cambió en estos pocos  meses.
El futuro parece llegar más rápido que las inversiones y desde hace tiempo que gran parte de la tierra fiscal del ejido está vendida. Hoy ya hay más de 132 empresas que están pagando la tierra, a un valor fiscal, puede decirse, bajo: 60 pesos el metro cuadrado. Sin embargo, son pocas las que abonan al contado. La mayoría de los empresarios o pequeños emprendedores prefiere las cuotas. Es un negocio casi redondo tanto para el Estado como para los privados. Así las cosas, una hectárea está en unos 600 mil pesos. Años atrás, apenas superaba los 100 mil. Hoy, la rentabilidad de algunas empresas pasa por cercar y construir bases. Quién sabe si en un futuro cercano, las mismas serán vendidas a otras compañías a un mayor valor de las que fueron adquiridas. Hace tres días el EPEN conectó el servicio de media tensión en el parque industrial y el valor de los terrenos cada día se aprecia. Se planifica sobre la marcha y la idea (si la hay) es generar el menor efecto colateral posible.