Georgina Gonzales
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Plottier
El potrero siempre fue el lugar por excelencia para que los pibes descarguen todas sus fuerzas, y eso es también lo que pasa en la Escuelita de Fútbol “Los Potrillos”, que funciona desde hace más de un año en el barrio 160 Viviendas, al este de la ciudad.
Más de 70 chicos -en invierno, ya que en verano la cifra se duplica- de entre 5 y 13 años llegan a la cancha ubicada en Caviahue y Rayen con todas las ganas de correr detrás de la pelota. Y más aún en esta época mundialista, cuando ellos tienen todo el anhelo de jugar como sus ídolos, de ser como Lionel Messi.
La escuelita tuvo su primer partido el 5 de diciembre de 2012. Fue a Cristian Figueroa, presidente de la comisión vecinal, a quien se le ocurrió apropiarse de ese baldío lleno de maleza y de a poco brindárselo a los chicos. Figueroa está retirado de la Policía, es preparador físico y desde que llegó al barrio pensó en la idea de generar un espacio donde, por un lado, los pequeños puedan estar contenidos, y por otro, demostrar sus capacidades deportivas en el fútbol.
El barrio 160 Viviendas es relativamente nuevo. Se construyó hace unos 7 años y quedó en el sector lindante con Neuquén, lejos del centro de Plottier.
La idea principal de este vecino fue ofrecerles a los chicos del barrio un lugar en donde pasar sus ratos, pero realizando un deporte, encontrándose con amigos y compartiendo en familia.
De a poco el número de niños se fue incrementando y también fue creciendo el lazo de cariño y respeto de su entrenador con los niños.
Pasar una tarde por la canchita es dejarse llevar por el impulso y la fuerza que muestran esos pequeños de menos de un metro.
Como para ese lado de la ciudad no hay otros centros deportivos, a Los Potrillos concurren pequeños de Los Álamos, de la toma Fuentealba, La Herradura y de otros barrios de la zona.
“Para mí, este es mi equipo, mi orgullo”, dijo con el pecho inflado Franco, de 12 años. El niño va a la cancha dos veces por semana y está feliz de todo lo que aprendió sobre fútbol y de la gran cantidad de amigos que hizo. “Me gustaría jugar en Barcelona”, contó el nene, quien además aseguró que sigue todos los partidos del Mundial y que lleva el fixture “completito”.
Para Ramón y Jeremías, ambos de 6 años, ir a la canchita es lo más divertido, y lo hacen más allá del frío o la lluvia.
Las mamás de los niños también tienen su lugar. Ellas, de a poco, se empezaron a conocer y a hacerles la hinchada a sus hijos.
Noelia, Silvana y Soledad llevan a sus chicos a la canchita y mientras ellos se divierten los esperan disfrutando de unos mates.
“La verdad que estamos muy contentas, porque es un espacio del barrio; a los nenes les encanta venir, encontrarse con sus amigos y jugar al fútbol, que es lo que más les gusta”, comentó Silvana.