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El presupuesto funciona a gas

En 2017, si no pasa nada muy raro, Neuquén avanzará un casillero más en su crucial dependencia de los hidrocarburos. Quedó plasmado en el presupuesto al que ayer el gobernador Omar Gutiérrez le corrió el velo. Serán 12.341 millones de pesos en regalías, que le permitirían surfear con menos sobresaltos las olas de ese mar intenso en el que devinieron las cuentas neuquinas en los últimos años. De este total, $7.123 millones serán por producción de gas. Se trata del 14% del total de los recursos, estimados en unos 51 mil millones. El gas será el puntal de lanza. Hay dos motivos que lo explican: Una suba de la producción, del orden del 7%, que vendrá de la mano del aumento del valor en boca de pozo. Es decir, se producirá más porque las petroleras lo podrán vender más caro. Así, según el Gobierno, habrá un incremento del “75 por ciento en las regalías de gas”. Esto también es parte del consabido tándem del conflicto, que terminó en tarifas altas. Lo saben con creces sectores fuera de la Patagonia exentos del subsidio en las boletas que pagan. Para las empresas fue una segunda oportunidad. Vaca Muerta les ofreció volcarse a buscar gas, mientras el precio del crudo se precipitaba indefinidamente por el tobogán de la geopolítica. En el despegue de la YPF nacionalizada, el barril superaba los 100 dólares. Por encima del 50% de su valor actual. Hoy, con el anabólico interno del subsidio “criollo”, cada barril se vende a 67 dólares. Dicen las empresas que así y todo la “ecuación” no les cierra. Y por eso se inclinaron por ir a buscar gas, hasta que el temporal amaine. Para Neuquén también fue un plan B o segunda oportunidad. Tiene bajo su tierra la segunda reserva mundial de gas no convencional.

En el 2017 el 30 por ciento de los fondos neuquinos va a llegar del petróleo y el gas que extraen las operadoras.