El primer asentamiento petrolero de Covunco, patrimonio neuquino

Se formó sobre la hondonada de la denominada “Bajada de la Americana”, al norte de Zapala. Allí se dieron factores geológicos que permitieron el hallazgo de afloramientos de hidrocarburos.

La primera empresa creada para perforar el pozo de Covunco se llamó “Acme Oil Syndicate”, más conocida como Compañía Lannon.
 
Zapala > Transitando en la Ruta Provincial Nº 14, sobre la hondonada existente en la denominada “Bajada de la Americana”, ubicada en cercanías de la localidad de Mariano Moreno, se esconde el primer asentamiento petrolero registrado en la Provincia de Neuquén.
Se trata de un patrimonio histórico ubicado en la cuenca del río Covunco, distante a unos 190 kilómetros al oeste de la ciudad de Neuquén y a 8 kilómetros al norte de Zapala. Allí se registró la primera actividad petrolera en el año 1904.
Un suave anticlinal que se dibuja en el horizonte y la emanación natural de hidrocarburo en cercanías de una laguna próxima al conocido Cerro Negro, fueron los factores geológicos que tuvo en cuenta el Coronel Lannon en el año 1904 al realizar la primer perforación manual con dinamita en busca de oro negro.
Las crónicas realizadas en los años 1914 y 1925 por dos geólogos alemanes, expertos en exploraciones petroleras, como lo fueron Anselmo Windhausen y Juan Keidel revelaron registros sobre el primer hallazgo de hidrocarburo en la Zona de Covunco.
Pequeños volúmenes de un petróleo denso fueron hallados por Lannon en la bóveda del anticlinal en medio del furor y fiebre que se vivía a finales del siglo XIX.
Actualmente, tanto en Covunco como en Plaza Huincul pueden observarse pequeños manaderos naturales de petróleo, los cuales son conocidos desde principios del siglo pasado. En el caso de Covunco, la emanación se produce a través de aguas sulfurosas acompañadas por pequeños glóbulos o coágulos de un hidrocarburo denso.
El primer registro de hidrocarburo en superficie para la provincia del Neuquén corresponde al mencionado por el coronel Olascoaga a fines del siglo XIX, aflorante sobre una de las márgenes del río Barrancas.
 
Primeras perforaciones
En esta depresión dominada por el Cerro Negro, se dieron factores geológicos que permitieron el gran hallazgo: impregnaciones de asfalto semisólido que brotaban por fallas de unos afloramientos de areniscas de la formación Mulichinco plegados en un pequeño anticlinal secundario.
En 1904 se perforó en cercanías de Mariano Moreno el primer pozo petrolífero de la Cuenca Neuquina con un diámetro de 4" y 80 metros de profundidad con la ayuda de un viejo equipo a percusión para pozos de agua.
“Del pozo surgió lentamente petróleo pesado color ámbar pero de una viscosidad tal que impidió el trabajo del trépano y proseguir la perforación más abajo. Un segundo pozo a 360 metros de profundidad resultó estéril debido a su mala ubicación estructural, no así el tercero (de 275 metros) que también produjo algo de petróleo y un cuarto pozo (de 80 metros) que arrojó mucho gas y escaso petróleo”, explican los informes de la época y agregan “hubiera sido necesario alcanzar por lo menos los 600 metros de profundidad para encontrar el reservorio primario, buscado en el Bajo de Covunco”.
La primera empresa creada para perforar el pozo de Covunco se llamó “Acme Oil Syndicate”, más conocida como Compañía Lannon.
 
El yacimiento fosilífero más rico
El petróleo en superficie sale a través de rocas que se conocen como Formación Mulichinco. Por encima se desarrolla una potente acumulación de sedimentos marinos conocidos como Formación Agrio, la cual conforma el Cerro Negro y el Cerro Mesa de Covunco.
Estas unidades geológicas tienen una antigüedad comprendida entre los 140 y 125 millones de años, siendo originadas en antiguas zonas costeras y mares cálidos poco profundos de los que se conoce como Cuenca Neuquina.
Las emanaciones de hidrocarburo sirvieron de base para que los mejores y primeros expertos alemanes radicados en la Argentina fueran destinados a la Cuenca Neuquina a explorar y estudiar el posible potencial petrolero.
Los geólogos alemanes Anselmo Windhausen y Juan Keidel son considerados actualmente dos próceres emblemáticos de la geología argentina. El primero fue contratado y enviado por el Servicio de Geología, Hidrogeología y Minería de la Nación exclusivamente para estudiar la búsqueda de petróleo en esta cuenca. Más tarde escribió el primer libro integral sobre Geología Argentina.
En tanto, Keidel es otro importante geólogo que terminó por definir la ubicación del primer pozo petrolero de Plaza Huincul, que comenzó a perforarse en 1915 para posteriormente hallar petróleo en 1918.    
 
Génesis del petróleo
Las primeras noticias de aquellos días sobre la existencia de depósitos de hidrocarburos en la Cuenca Neuquina se hacen eco por estos días en la  industria petrolera de la provincia.
Según relató el geólogo Alberto Garrido, director del Museo Olsacher de Zapala, el petróleo tiene su génesis en los fondos marinos, originado a partir de la acumulación de materia orgánica aportada principalmente por microorganismos que se mezclan con los finos sedimentos oceánicos.
Esta combinación de materia orgánica y sedimento forma un barro putrefacto conocido como sapropel, el cual más tarde da origen a las denominadas rocas madres, es decir, las rocas en las cuales se generan finalmente los hidrocarburos.
La transformación de la materia orgánica contenida en el barro sapropel en petróleo, trae aparejado un complejo proceso químico impulsado a través de lo que se conoce como diagénesis orgánica.
Aquí intervienen factores tales como la presión y la temperatura, las cuales se tornan más intensas a medida que las rocas son soterradas paulatinamente a mayor profundidad por la acumulación de nuevas capas de sedimentos.
Este proceso demanda millones de años. Una vez generados los hidrocarburos, buscan escapar a la superficie.

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