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El pueblo que desafía al río

A días de cumplirse los cinco años de la histórica crecida del río Neuquén, que dejó a Sauzal Bonito bajo el agua, los vecinos se empeñan en producir.

Por ROMINA ZANELLATO Fotos: MARÍA ISABEL SÁNCHEZ

Sauzal Bonito (Enviados Especiales) > Todavía quedan grietas en las paredes, marcas de humedad en las casas y lágrimas de dolor por los recuerdos que aún viven latentes en cada hogar de Sauzal Bonito. El pueblo que debió mudarse arriba de la barda todavía vive a orillas del río Neuquén, el mismo que hace cinco años les cambió para siempre sus vidas.
Aquel 13 de julio de 2006 el río que todos los años subía un poco, de golpe creció como no se tenían registros en la historia. De 600 metros cúbicos por segundo el río pasó a 11.300, lo que provocó que se perdiera la producción de granja.
“Recuerdo que empezamos a levantar las cosas con mis padres, como cada vez que el río avisaba que iba a crecer. Las camas y los colchones los levantamos con sogas que se sostenían desde los tirantes del techo. Algunas cosas nos la llevamos en la camioneta a lo de unos amigos más arriba”, describió Valeria Navarrete, de 22 años.
Sin embargo el agua hizo estragos en todas las casas por igual. Las manchas todavía se ven a un metro de altura, ahora blancas en los ladrillos viejos.
“Para evitar que el agua se meta a la casa le tapamos las puertas y ahí la jodimos porque entró igual por una ventana y como no tenía por donde escurrirse se rajaron las paredes”, comentó Mirta Altamirano, mientras miraba su ex casa de adobe convertida en un cuartel de bomberos improvisado para sus hijos.
Mirta es vicepresidenta de la comisión de fomento y comentó que luego de la crecida sus hijos no la dejaron volver a su casa por un mes. “No querían que vea lo que había pasado. Cuando al fin entré había como 20 centímetros de barro y todo estaba perdido, mi marido tuvo que volver a hacer las paredes pero ya no servían más”, dijo.
La pareja se mudó a la casa de su hija que está unos metros más arriba y luego, con los años, comenzaron a construirse su propia casa arriba de la barda, la que todavía no está terminada. “Es la tercera que nos construimos en nuestra vida de casados, esta es la vencida, desde acá arriba lo vemos bien al río, lo tenemos controlado”, bromeó Mirta.
 
Historia
Sauzal Bonito se encuentra ubicada en la margen derecha del río Neuquén en un estrecho valle de 15 kilómetros de largo y está a 45 kilómetros de Añelo, al oeste, y 50 kilómetros de Plaza Huincul, al sur. Viven alrededor de 350 habitantes. Tiene una sola escuela primaria, no tiene secundaria y posee sólo una salita de salud con un enfermero.
El 13 de julio de 2006, el río Neuquén sufrió la crecida más importante de los últimos 100 años, el río bajó hacia Portezuelo Grande con un caudal tan alto que estuvo a punto de colapsarlo. El derivador soporta 11.500 metros cúbicos por segundo y el río creció hasta 10.300 ese día. Lo que se decidió fue largar por el cauce histórico del río 1.800 metros cúbicos por segundo cuando lo normal es 12 y el resto se desvió por el lago Los Barreales.
Luego de esa histórica inundación de 2006 hubo otra, dos años después, de menor intensidad pero que también produjo grandes pérdidas en la población. El gobierno Provincial anunció en 2008 que iban a mudar el pueblo a un predio de 70 hectáreas a tres kilómetros del actual pero todavía no hubo avances sobre ese tema.
La idea que presentó la vicegobernadora Ana Pechen en el 19º aniversario de la localidad fue la de mudar todos los habitantes a un predio que cedieron los descendientes del pionero Bautista Montecinos, arriba de la barda, en resguardo de las crecidas, para conformar un pueblo planificado con terrenos pequeños y cercanos. Aunque aún no hubo novedades para la población.
 
El futuro
Los jóvenes de la localidad ya no construyen sus casas en la parte baja del pueblo, de a poco todos se mudan arriba de la barda. Un ejemplo de esto es Valeria Navarrete que a los 22 años con su marido y su hijita de uno construyen su vivienda en las alturas, lejos de la de sus padres que está en la parte baja. Ella no quiere vivir lo mismo que le pasó a su mamá, de entrar en crisis por no querer dejar su casa.
La familia de Norma y Orlando Acuña perdieron su casa y su producción avícola. Más de 1.500 pollos se les murieron en las dos inundaciones. Sin embargo no bajaron los brazos. Luego de la segunda crecida del río decidieron mudarse arriba de la barda donde hoy tienen una casa de ladrillo a la vista. “Yo nací acá pero después de la segunda crecida esperé a que mi marido me dijera que nos fuéramos, pero no lo dijo y la verdad es que no sé adónde nos hubiéramos podido ir, siempre vivimos acá”, comentó Norma.
Para Mirta Altamirano la construcción del pueblo sería la mejor opción para Sauzal Bonito. “Los que tenemos chacra no la vamos a abandonar pero estar arriba de la barda y más cerca de la ruta Nº 7 nos impulsaría como pueblo. A pesar de todo lo que nos pasó nadie se fue. Todos se quedaron a seguir con el trabajo de la tierra, sólo los jóvenes emigran a Añelo o Cutral Co, donde hay trabajo”, dijo.

Una historia de lucha

Sauzal Bonito > En la primera crecida del río, Pamela Acuña tenía 14 años. Luego, a los 16 volvió a vivir lo mismo, su casa inundada, las paredes rosas de su habitación tenían una mancha más oscura hasta el metro y medio de altura y una espesa capa de barro como piso.
En el 2008 sacó un registro fotográfico de lo que vivieron, de los 1.200 pollos que se murieron enfermos por la humedad, de su casa destruida luego de dos inundaciones, de las paredes quebradas y de los campos mojados.
Su mamá, Norma, habla con orgullo sobre su hija de ahora 19 años. Tímida, sólo escucha mientras estudia y se emociona con las palabras de su madre.
Como en la localidad no hay escuela secundaria los chicos se van hasta Añelo a cursar el colegio. Tienen un transporte que los pasa a buscar a las 6.30 para estar en el CPEM de Añelo a las 8 de la mañana, a 45 kilómetros de distancia. Como van alrededor de 15 chicos de distinta edad, el transporte los vuelve a pasar a buscar a las 18, luego de los horarios de educación física. Como todos van a años distintos y sus cronogramas no coinciden, muchas veces hay tardes perdidas esperando la trafic que llega a Sauzal Bonito cerca de las 20.
La deserción de los chicos que comienzan la secundaria en la localidad es mayor del 50% porque el sacrificio es muy alto.
Luego de la segunda crecida del río, los padres de Pamela decidieron no volver a su casa y se mudaron a lo alto de la barda a construir una nueva vivienda para sus dos hijos. Mientras la levantaban vivieron en carpa durante siete meses, a la intemperie.
“Ahora me pongo a pensar y no sé cómo hicimos, no podíamos volver a esa casa, sentimos que no nos quedaba otra”, comentó la mamá. Pamela estudió su último año de secundaria adentro de esa carpa, adentro de un saco de dormir y apuntando las hojas con su linterna.
No sólo se recibió sino que ahora está cursando una tecnicatura en Administración de Empresas a distancia. Como en la localidad no hay señal de Internet, cada dos días se va con el padre unos kilómetros adentro de la ruta, frenan el auto ni bien consiguen señal de celular cerca de Añelo y con su módem inalámbrico se baja a la computadora sus tareas. Pamela ya rindió dos finales y los aprobó.
Señorita de pocas palabras, ante las preguntas contesta con monosílabos y sonríe tímida ante los halagos de la madre. Sin embargo, al escuchar el relato de su madre, Pamela no logró evitar las emociones de esos últimos años de su vida. “Es un orgullo tan grande para nosotros”, concluyó su mamá, Norma.