Centenario > No cualquiera puede hacer un costillar al asador tipo cruz. O, mejor dicho, no todo el que se ostenta de ser buen asador puede logar ese punto “de manteca”, donde no hacen falta cuchillos para cortar un trozo de carne.
“Creo que el punto tiene que estar bien, no puede estar ni crudo ni seco. Es clave el tiempo, acá te dan dos horas y media. Después la adobada es fundamental, el tipo de sal y cuál es la técnica que se utiliza”, explicó Nicolás Visnevetsky, uno de los jurados y crítico gastronómico.
Para el especialista, el asado está lejos de convertirse en un plato de gourmet, a pesar de las presentaciones en programas televisivos de productos como el cordero patagónico o el chivito del norte neuquino, entre otros. Pues la esencia y la tradición campera no pueden separarse de la calidad del plato. Son factores indivisibles.
“No sólo comer asado en un restaurant es caro, sino que la mejor cocina, sin duda, está en el ambiente familiar, en el campo, en lo rústico. Esto es lo que se evalúa, la técnica, no tanto la vestimenta y otras cosas que son detalles”, concluyó uno de los encargados de definir quién se queda con el premio mayor en su primera puesta en escena.