ver más

El rey de la cañita voladora

Fernando “Pichu” Straneo contó su secreto para hacer reír a todo un país.

Paula Bistagnino
Especial para LMNeuquén

Buenos Aires
“Y el ganador a mejor programa humorístico es... Peligro sin codificar, Telefe”, vociferó desde el escenario Mariana Fabbiani el domingo en la entrega de los premios para la radio y la TV, segundos antes de que el grupo festejara con el Martín Fierro entre sus manos.
De esta manera, el equipo conducido por Diego Korol destronaba al gran Peter Capusotto y sus videos, que venía ganando la estatuilla desde hace unos años. Minutos más tarde,  Martín “Campi” Campilongo se llevaba el premio de mejor labor humorística.
Peligro sin codificar comenzó siendo un envío deportivo. Luego, por el 2008, empezó a transmitirse por América y, a partir de marzo del año pasado, su salto a Telefe le abrió una ventana al gran público, que supo aprovechar.
Unos días antes de la entrega de los premios y cerca de la medianoche, el bar de los estudios que el canal de las pelotas tiene en Martínez, Buenos Aires, está casi desierto. Por todos lados se escuchan carcajadas: los cómicos del programa, que ahora se llama Peligro mundial, no paran un segundo: un chiste atrás del otro, un gesto, un comentario, una burla. Así pasa la previa al comienzo del programa, donde al aire y con más improvisación que guión, van a hacer reír a todo el país.
Fernando “Pichu” Straneo es de los primeros en llegar y, desde el portero al productor, el cámara o quien ande por ahí, con cada uno tiene un show de saludo particular. Como si se vieran una vez al mes, y no cinco o seis a la semana.

Iba a preguntar si se llevan tan bien detrás de cámara como adelante, pero…
Nos llevamos tan bien que ni yo lo puedo creer (risas). No sería posible hacer este programa cotidiano si no fuera así. Se puede trabajar con alguien con quien uno se lleva mal, pero no dura. En nuestro caso, sería imposible hacer un programa diario con el nivel de improvisación que tenemos si no pasara esto que ves. Nos divertimos todo el tiempo, delante y detrás de cámara.


Desde Juan Verdaguer a Carlos Perciavalle, Gabriela Acher, Yayo o vos. ¿Qué tienen los humoristas uruguayos que pega en  el público argentino?
No sé si hay algo en particular. Al contrario, creo que tenemos un humor demasiado parecido. Lo que creo es que Uruguay tiene muchos humoristas, porque todos venimos de los carnavales, de esa formación en la actuación, la imitación y la música. En mi caso, yo tengo un humor muy blanco y muy sano, que a los argentinos se ve que les gusta.

¿Vos de qué te reís?
Yo me río de todo, absolutamente de cualquier cosa. A mí me gusta la alegría. Empezando por ahí, me puedo revolcar de la risa con el absurdo más absurdo, con Los tres chiflados, con Cha cha cha y con Les Luthiers, que es mucho más fino. Pero, aunque no es mi estilo, también me río con Jorge Corona. No soy parámetro: me río de todo.
Sin ánimo de ofender. ¿Es mejor tener facha o ser poco agraciado para hacer humor?
(Se ríe) No sé por qué me decís eso si yo, de no haber sido humorista, claramente podría haber sido modelo o galán de telenovela. ¡Y miralos a estos! –dice y señala a sus compañeros-, uno más lindo que el otro. Ahora, en serio: creo que es mejor no ser muy agraciado. El tipo muy fachero tiene que disfrazarse un poco más. Pero eso no significa que por no ser agraciado vas a hacer reír.


Hacer reír a la gente da como un cierto poder. ¿Hay mucho ego entre los cómicos?
Uf, mucho. Y me he cruzado con varios que se colocan en un lugar bien arriba. Pero por suerte entre nosotros eso no pasa. Al contrario, estamos siempre todos regulando para no ser el más protagonista. Creo que, como con todo, depende de qué tipo de persona sos y cómo te manejás en la vida.


Llegaste a la televisión argentina de la mano de Marcelo Tinelli y, como muchos de tus compañeros de hoy, te fuiste ahí no de la mejor manera. ¿Qué pasó?
No fue la mejor manera pero ya pasó. Nos costó muchísimo llegar hasta donde estamos ahora y realmente la remamos. No tengo rencor. Son cosas que pasan y ahora disfrutamos de este presente para el que trabajamos mucho. No es fácil irse del mundo Tinelli y menos de un día para el otro.  Pero eso ya quedó en el pasado.


¿Cómo te tratan en Uruguay?
De Uruguay te tenés que ir para que te reconozcan. Seas actor, futbolista o cualquier cosa, cuando estás allá no te dan mucha bolilla. Pero si te va bien en Argentina pasás a ser un groso. Yo he hecho cosas mejores allá, pero ahora que tengo éxito acá, soy mucho más reconocido y famoso. Es así y no me quejo. Además, quiero mucho a mi país y me siento querido. Soy un agradecido.

Te puede interesar