ver más

El “supermultiplicador” keynesiano

Uno de los conceptos elementales para comprender el funcionamiento de cualquier economía que, curiosamente, suele ser soslayado por los economistas convencionales. Para un contraejemplo coyuntural ver Grecia.

Por Humberto Zambón

Hoy el concepto de multiplicador del Gasto es de uso generalizado, pero no siempre fue así. El que lo usó por primera vez fue R. F. Kahn en 1931; Kahn fue un discípulo de Keynes que también se convirtió en un economista destacado dentro de la llamada Escuela de Cambridge y lo denominó “multiplicador del empleo”. Posteriormente, en 1936, Keynes lo generalizó y lo popularizó como “multiplicador del gasto”.
La idea es muy simple: la gente consume de acuerdo al ingreso que tiene y si el ingreso aumenta también lo hace el consumo (al revés ocurre si el ingreso disminuye); esto se puede  expresar así: “el consumo es una función directa del ingreso”. Si aumenta el ingreso de una familia de muy bajos recursos, es probable que el consumo aumente en el mismo importe, pero a medida que se avanza en la escala social, los aumentos del ingreso se traducen en incrementos menores del consumo, de manera que –como promedio general- podemos hablar de una proporción menor al 100%; digamos, como simple ejemplo, de un 80%.
Esto significa que si el ingreso de una comunidad aumenta en $100 mensuales, los que lo reciben van a aumentar su gasto en consumo en $80 en promedio;  a su vez, los que perciben esos $80 van a gastar $64, que también van a gastar el 80% ($51,20) y así sucesivamente.  En este ejemplo, la proporción en que aumenta el  consumo por cada peso de aumento del ingreso es de 0,80 (ochenta centavos, o, lo que es igual, el 80%) lo que significa que aumenta el ahorro en 0,20. Con ese dato y partiendo de una suba inicial de un peso, los sucesivos incrementos del ingreso nacional por aumentos del consumo serán:
1 + 0,80 + 0,64 + 0,512 + ….
Se puede demostrar matemáticamente que la suma de esos infinitos sumandos (1 + 0,8 + 0,64 +…)  es de 1 dividido 0,20, lo que es igual a 5 (el  divisor es uno menos 0,8). Este es el multiplicador keynesiano; en este caso un aumento de $100 en la inversión pública, por ejemplo, se traduce en un aumento del ingreso nacional de $500. (Si el aumento promedio del consumo fuera de 0,60 por cada peso de aumento del ingreso, el multiplicador sería 1 dividido uno menos 0,60, es decir, 1 dividido 0,40, lo que es igual a 2,5 veces).

Calcular y observar
Como el ingreso nacional de una economía cerrada (donde no existe comercio exterior) está formado por el consumo más la inversión más el gasto público, mientras que el consumo depende del nivel del ingreso, al proceso del multiplicador se lo puede visualizar de la siguiente forma:
Un aumento de la inversión o del gasto público implica  un aumento por el mismo importe del ingreso nacional, que genera un aumento del consumo por lo que aumenta el ingreso y vuelve a aumentar el consumo, lo que implica aumento del ingreso que genera aumento del consumo…  Es un proceso circular y acumulativo que se visualiza en el sector derecho del gráfico. El mismo efecto multiplicador –en una economía abierta al comercio exterior- tiene un aumento de las exportaciones.
Claro está que si en lugar de aumentar el gasto, este disminuyera, el proceso sería el mismo, pero en sentido negativo: disminuye el gasto – disminuye el ingreso – disminuye el consumo – disminuye el ingreso – disminuye el consumo… Es lo que ocurre con los ajustes, como los que le están imponiendo a Grecia y a otros países europeos.

Acelerar y multiplicar
Sin embargo, la inversión no es independiente del ingreso nacional, como aparece en el esquema anterior, sino que el aumento del ingreso implica un incremento de la demanda global, por lo que los empresarios quieren aumentar su producción elevando el nivel de inversión, generando un movimiento circular acumulativo (aumenta el ingreso - aumenta la inversión – aumenta el ingreso – aumenta la inversión -…) similar al anterior entre consumo e ingreso, que se lo conoce como el principio del acelerador.
Eso lo pensó Paul Samuelson, autor del más famoso de los manuales de economía de la posguerra (“Curso de economía moderna” con primera edición en 1948, que reemplazó al manual que se utilizara desde fines del  siglo XIX: “Principios de Economía” de Alfred Marshall); Samuelson habló del “supermultiplicador”, operando simultáneamente el multiplicador keynesiano con el acelerador:
Como se ve, el efecto amplificador de un gasto autónomo es muchísimo mayor, tanto si aumenta como si disminuye. En el primer caso implica crecimiento económico; en el segundo menos inversiones y desocupación.
Esto explica el efecto positivo que tuvo para toda la economía argentina el gasto permanente que significó la implementación de la Asignación Universal por Hijo o, en el otro extremo, las consecuencias que trae aparejado los ajustes que se están exigiendo actualmente a los países europeos endeudados y la virulencia creciente de las protestas populares contra los mismos.