El vino brinda por el 2016

Cambio de año. Qué dejó el 2015 y qué esperar del que viene. Algunas pistas para el año que comienza.

Joaquín Hidalgo
Especial

Descripta como la tormenta perfecta, la coyuntura que atravesó la industria del vino en 2015 puso en alerta roja a gran parte de los productores, mientras otros directamente salieron del juego. Entre tanto, en las altas esferas del negocio, el año que se va marcó un nuevo paso en la concentración industrial. Y sobre el final, el giro macroeconómico que encaró el nuevo gobierno nacional trajo nuevo aire de esperanzas para 2016.

Pero primero, la coyuntura: precios internacionales planchados en dólares, inflación creciente en los costos, en un ciclo corto que arrancó en 2009 y que llegó a su pico máximo en 2015. Tanto, que la Argentina desaceleró su crecimiento externo desde 2013. Acumulado desde entonces, se exporta 10,30% menos que ese año en divisas. Lo que se tradujo en pérdida de rentabilidad precisamente donde supo estar el pulmón del negocio.

Sin embargo, la coyuntura no termina ahí. Las cosechas 2014 y 2015 fueron atípicas. En especial esta última, en la que las lluvias en Mendoza generaron pérdidas que pusieron en riesgo muchas hectáreas de vid. Para sortear las lluvias hace falta curar y, con agroquímicos atados al precio del dólar, mano de obra más cara y el precio de la uva planchado desde 2012, para muchos productores se hizo imposible llevar adelante las tareas preventivas.

Y así, este 2016 llega con una buena y una mala noticia. La buena es que las condiciones macroeconómicas auguran un despegue de la exportación, que supone la válvula de escape para estos últimos años. La mala, que por lo menos lo que respecta a Mendoza, San Juan y en menor medida el NOA, la marcha climática está marcada por el fenómeno de El Niño. Y sólo en el pedemonte mendocino se triplicó la marca histórica de lluvias. Los climatólogos aseguran que se sostendrá hasta febrero o marzo. Por ahora son conjeturas.

25 mil viñedos productivos tiene Argentina. En total, ya hay unas mil bodegas en producción.

Compraventas 2015

Lo que no fueron conjeturas en 2015 -y que marcan una agenda nueva para el año que empieza- es el proceso de concentración del negocio. Argentina es un país curioso dentro del nuevo mundo: tiene unas mil bodegas activas, con unos 25 mil viñedos productivos. Una rareza en un universo donde las corporaciones son las que mandan: en Chile, sin ir más lejos, tres compañías son responsables de ¾ partes del negocio.

El año que se fue marcó un nuevo salto en esa dirección. Precisamente por la coyuntura sostenida en los últimos cuatro años, se dieron algunas operaciones de compraventa que cambiaron el panorama del negocio. El Grupo Peñaflor, quinta empresa a nivel mundial en el rubro, adquirió Navarro Correas -un player fuerte en el negocio local- acrecentando así su poder en la góndola, donde ya ofrecía Trapiche, Las Moras, El Esteco entre algunas de sus bodegas más conocidas.

Molinos Río de la Plata, por su parte, adquirió dos bodegas para potenciar su proyecto con Nieto Senetiner, dividiendo la bodega en estamentos de calidad. Con la compra de Mayol, donde elaborará Cadus; y la compra de Ruca Malen, de la que no se conoce todavía la dirección que tomará.
Asimismo, empresarios de otros rubros, como Alejandro Bulgheroni, magnate de la energía, consolidaron su lugar en el vino. Argento es la gran apuesta marcaria de la empresa que ya controla tres bodegas a nivel local. Habrá más novedades al respecto, más ahora que el tablero quedó redefinido para despegar en el mundo.

Claves 2016

Este año que arranca encuentra algunos negocios en desarrollo que debieran despegar. Primero, la venta online de vinos. Creció considerablemente en 2015 con el lanzamiento de Tonelprivado.com, cuya política agresiva de precios con descuentos puntuales traerá nueva dinámica en 2016.

Al mismo tiempo, el escenario local tiene por primera vez en décadas a un diputado bodeguero. Susana Balbo, propietaria de Susana Balbo Wines, ostenta un escaño por Cambiemos. Con diferencias y acuerdos, el resto de la industria del vino ve con buenos ojos que ella, presidenta de Wines of Argentina en dos oportunidades, lleve la voz cantante de la industria en la cámara.

Con todo, el nuevo año augura nuevos vientos. Y en la industria del vino acostumbrada a pensar en el largo plazo, parecieran ser más las oportunidades que se abren que las dificultades que se avecinan. Se verá. Este 2016 recién comienza.

Bajo el signo de El Niño

Una primavera lluviosa y fresca ha hecho que, en buena parte de las regiones de nuestro país, tanto la brotación como el cuaje de las flores venga hasta un mes atrasado. Todo se debe al fenómeno de El Niño, que vuelve patas para arriba el clima en el oeste.

Y mientras que en Mendoza, a contar de la brotación, ya llovió más que lo que suele llover en dos años, en otras zonas, como la Patagonia, todo sigue su curso normal. Así, la vendimia 2016 se augura complicada en los centros del vino argentino.

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