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El vivero que cambió a un pueblo

El Vivero Municipal de Huinganco representa la voluntad de progreso de una comunidad que hace 40 años se desintegraba por la caída de la actividad minera y de la producción caprina.


Neuquén > En tiempos muy remotos, uno de los primeros incas fundadores emprendió un recorrido hacia los confines del Sur imperial que se adentraba hasta el ahora Norte neuquino.
Luego de disfrutar de los baños termales en el Domuyo siguiendo hacia el Sur y atravesando el caudaloso río Neuquén  fue arrastrado por un tremendo remolino y su cuerpo desapareció.
Otros compañeros incas lo buscaron sin éxito  en todos los recovecos y remansos del río sufriendo hambre, sed y también los rigores del sol, al no encontrar un árbol que los proteja.
En su camino infatigable de búsqueda y al llegar a una gran curva del Neuquén se encontraron con un hermoso valle de abundantes mallinales cubierto de verdes arbustos que nunca antes habían visto.
A su sombra se detuvieron a descansar aliviando su cansancio con los frutos negros y picantes de esa extraña planta.
Al cortar sus ramas para leña descubrieron que su blanca madera mostraba en su centro un color rojizo de sangre que el aire se desvanecía.
Y de sus heridas goteaba una espesa savia lechosa que al mezclarla con los frutos negros producía una fuerte chicha que les transmitía placer y euforia.
Comprendieron entonces que esa planta rara para ellos era un regalo del gran Inca y una señal de que no lo siguieran buscando porque él viviría para siempre en ese valle y en esa planta.
Es así que le dieron al arbusto el nombre de Inca Am (de donde deriva huingán o huincán) que significa "espíritu o regalo del Inca".
 
* Material suministrado por Isidro Belver.



El Vivero Municipal tuvo su germen en las plantaciones que hacían los alumnos de la Escuela Primaria Nº 76.
 
Neuquén > El surgimiento del Vivero Provincial tiene su origen en la fundación de la Escuela Primaria Nº 76  en 1922 donde se nombra como director a Temístocles Figueroa, quien ostenta el privilegio de ser el primer maestro nativo nacido en el valle de Vilu Mallin. 
Figueroa con su familia viajó a Chile en 1940 y al regreso trajeron piñas de las jóvenes forestaciones chilenas, creando a la vuelta un pequeño vivero escolar.
Dice la leyenda que en una reunión de la Comisión de Fomento (creada en 1964) sus integrantes recordaron cómo los alumnos de la escuela plantaban pinitos  surgiendo la gran pregunta: ¿por qué no hacemos lo mismo?
Es así que cuatro años después, un 27 de septiembre, la Comisión empieza a dar forma al proyecto del vivero nombrando a los primeros seis obreros y comprando  el predio donde había trabajado la minera The Neuquén Propietary Gold Mine.
Con mucho esfuerzo y amor por el lugar en 1971, en el campo El Manzano se plantaron los primeros 520 pinitos y cientos de estacas de álamos naciendo, de esta manera, el Primer Bosque Comunal Argentino.