{# #} {# #}
A poco de que se cumpla un mes del estreno de Joker, no solo rompió records de taquilla, sino que en parte rompió la idea de cómo se forma un villano y la historia que lleva detrás un personaje como es el mítico Guasón. Sin caer en spoilers, la película interpretada por Joaquin Phoenix tiene una trama oscura y presenta una cruda crítica a las sociedades modernas, donde el individualismo parece ser la norma y la forma de relacionarnos con los demás. Luego de su estreno, Joker fue blanco de críticas por “fomentar la violencia” y por intentar empatizar con el “malo”. Sin embargo, ¿no estamos rodeados de violencia? ¿La realidad no está superando a la ficción en ese aspecto? Además del personaje en sí, varias de las escenas que se ven en el film con relación a la vida y al descontento en Ciudad Gótica podrían ser fácilmente identificadas en distintos puntos el mundo y, en ocasiones, en nuestro propio país.
Respecto de la posibilidad de empatizar con un villano, deberíamos preguntarnos si el camino y la transformación que hace el personaje de Arthur Fleck no es un mero resultado probable de una ecuación en la que la sociedad excluye y el Estado margina a personas que padecen enfermedades mentales. Otra vez, situación que interpela por cercana, cotidiana, probable. Quizás empatizamos con Arthur porque alguna vez estuvimos en sus zapatos o nos recuerda a alguien, o por el contrario, nos vemos también reflejados en la vereda de en frente, en quienes lo ignoran y excluyen. Quizás porque la película deja pensar que no siempre todo se divide en blanco o negro, que los villanos pueden tener moral y motivos para su accionar en vez de cometer delitos a mansalva, sin que esto signifique justificarlos.