Neuquén
Para algunas personas, armar viandas, publicitarlas y venderlas en la administración pública o privada es una salida laboral temporaria útil para contrarrestar el desempleo. Para otras, funciona como una alternativa que suma a la hora de impulsar la economía del comercio, y hay quienes lo encuentran un negocio redondo que tiene una clientela cautiva.
Juan Cazeneuve tuvo que dejar los prejuicios y la vergüenza de lado para salir a vender sándwiches y viandas en un momento de la coyuntura económica en que su título universitario de sociólogo no le permitía reincorporarse al mercado laboral.
Lo hizo durante un año y medio. Antes había trabajado unos seis años en el Ministerio de Trabajo de la Nación, donde se le renovaba el contrato anualmente, hasta que un 31 de diciembre, sin previo aviso, no lo hicieron. Experiencia similar le ocurrió en la Provincia, donde incluso estaba encuadrado bajo la figura de proveedor del Estado.
Empezar de cero
Sin capital en su haber, empezó con unos simples sándwiches que vendía cerca de la zona ribereña para sacar a su familia adelante y luego fue ganando clientes en la administración pública con ensaladas más elaboradas. “Es una salida fácil que no requiere demasiados saberes y que te permite trabajar de forma independiente. Luego la inflación afecta, porque no la podés trasladar inmediatamente a los precios. Es difícil sostenerlo. Fue toda una experiencia”, relató.
Oros casos
Marcela Peiris empezó hace siete años a cocinar y a armar sus viandas desde una pequeña cocina en Alta Barda, aunque se refiere a su incipiente emprendimiento como su “empresa” ante la cara de asombro de su clientela. Sabía dónde quería llegar y lo hizo. Ahora, desde una oficina contigua a la cocina donde están trabajando tres empleados, dice que no da abasto.
“Necesité tener una actividad que fuera rentable, que me gustara y que me permitiera trabajar desde la casa porque tenía mis hijos chicos. Apunté a la comida porque siempre es primera necesidad y lo que vi, que es lo que están viendo todos los que están en esto, es la necesidad de la comida resuelta, que deje de ser un problema y que sea entregada en el domicilio o lugar de trabajo”, explica Marcela frente a su computadora desde donde chequea los pedidos que le llegan a Más Rico Nqn.
Desde el inicio ofreció la cocina tradicional y la vegetariana, porque entendía que había gente que optaba por no comer carne ni lácteos.
Flavia Díaz es una joven que se recorre el área centro para repartir viandas, luego de haber recibido el pedido a través de un mail o un llamado telefónico. “Estuve sin trabajo cuatro meses luego de haberlo hecho al lado de un chef del que aprendí mucho. Hace más dos años empecé a hacer viandas y a venderlas entre conocidos.
Sin más propaganda que la del boca en boca, ahora llevó a la mayoría de la repartición pública y empresas privadas”, relata Flavia, quien asegura que le va bien, pero que no le alcanza para poner un local propio.