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"En mi casa no existía Sandro, era Roberto Sánchez"

Sandro de América llega mañana a Telefe y la viuda del ídolo musical cuenta cómo era el hombre detrás del personaje y cómo la enamoró.

Por Paula Bistagnino / Especial

Acaba de terminar la proyección del tráiler de Sandro de América y Olga Garaventa no puede evitar lagrimear. “Realmente es una gran emoción la que siento, es un sueño cumplido. Creo que hacer esta serie es algo que Sandro se merecía”, dice la mujer que fue la única esposa de uno de los hombres más deseados de la Argentina y de América, idolatrado por cientos de miles de personas.

“En mi casa ese personaje no existía. En mi casa Sandro estaba guardado en un placard y vivía Roberto Sánchez. Pero no porque yo le dijera, sino porque él era así: una persona a la que le gustaba llevar una vida familiar y tranquila, con las preocupaciones y problemas de todos, igual que todos nosotros. Una persona común”, cuenta la mujer que sin ser fan ni mucho menos, sin buscarlo y casi sin quererlo incluso cuando él quería, enamoró al ídolo. Ansiosa por el estreno de la serie de Telefe que lo retratará en su vida tanto pública como íntima, cuenta sus expectativas.

-¿Ya viste toda la serie?

Vi tres capítulos, pero el resto quiero ser expectante y verlo cuando salga al aire como cualquier televidente. Los personajes están muy bien logrados por parte de los tres, es algo que impacta.

-Vos también sos parte…

Sí, yo también actúo, en la última parte, en la de Antonio Grimau. Todavía no me vi.

-Invitaron a “las nenas” a ser parte también, ¿no?

Sí, sí, siempre tuve un vínculo con ellas, cada cumpleaños cuando venían a casa. Él disfrutaba cada año esa incógnita de qué iba a pasar esa vez. Ellas hicieron gran parte de su historia y de sus éxitos, esto es así. Por supuesto que no niego su talento y su carisma, pero ellas hicieron mucho por él. Y él las cuidaba y las respetaba. Así que desde que él no está, lo hago.

-¿Cómo te enamoraste de él?

Fue toda una historia, porque yo trabajaba con Aldo Aresi y un día lo vi de casualidad. Porque bajé para darle algo cuando él lo pasaba a buscar para irse a Rosario. Y unos minutos después me suena el teléfono y escucho una voz que me dice: “Tengo un beso encadenado entre mis labios y la llave de ese beso está en tu boca”. Y medio que me quedé, pero le dije gracias y corté, pensando en que se había equivocado. Y me volvió a llamar. La frase era hermosa, pero no sabía bien qué hacer. Después empezaron periódicamente los llamados y yo no sabía qué hacer. Porque él era muy famoso. Y bueno, me costó y él siempre después me hacía chistes.

-¿No eras fanática?

No, la verdad que no. Encima a los 17 años había ido a verlo a San Lorenzo con mi hermano, porque en esa época era así, no te dejaban ir sola, y estaba en la grada y recibí un cachetazo. Siempre se lo contaba a él. Después no quería ir más. Imaginate.

-¿Vos le pediste casarte?

No, le dije que no tenía necesidad de casarme realmente. Porque no lo sentía. Y él quiso casarse. Y bueno, fue muy lindo también sellar nuestro amor así.

-¿Cómo era Sandro?

Yo hablo de Roberto, mi esposo. De Sandro no puedo hablar, me suena extraño cuando lo escucho. Roberto estaba en mi casa y Sandro, en la gente. Sandro era un sol, tenía un humor hermoso y era muy temperamental.

-¿Qué es lo que más extrañás?

Y un poco todo. Ahora ya han pasado muchos años, pero fue muy difícil al principio. Por suerte tengo una familia y amigos hermosos. Pero estar en la casa sin él... Además fue muy duro el último tiempo, los últimos años. Y también salir de todo eso fue difícil. Hacer el museo fue, de alguna manera, algo que ayudó después porque además él era muy agradecido de su público: él quería hacer un gran recital en la 9 de Julio gratis que no pudo hacer… Bueno, yo desde mi lugar hago todo lo posible para que aquellas personas que lo quisieron mucho puedan conocer y seguir siendo parte de su universo.

-¿Fuiste vos la que le dijo que ya no podía cantar más?

Los médicos, el representante, yo también. Ya en los últimos recitales le decíamos que ya no podía cantar más, pero él quería seguir… Dio todo por la música.

--> Su representante: “Él quería morir cantando”

Aldo estuvo cuatro décadas al lado del Gitano y lo conoció como pocos. “Me da felicidad la serie y a la vez una gran tristeza. Son muchos años, muchos momentos vividos con él y se lo extraña”, dijo.

Y recordó los últimos espectáculos en el Gran Rex: “El médico nos dijo que no tenía que cantar más, que se podía morir arriba del escenario. Todos lo sabíamos, pero él no quería parar. Él se quería morir cantando. Y un poco fue así”. Además, Aresi recordó cómo era Sandro de joven: “Siempre fue un tipo excepcional en todo, un gran tipo, un buen tipo, humilde, y además con 26 años era un profesional excepcional”.