La ciudad rusa de Norilsk, en plena Siberia, es famosa porque durante tres meses del año es prácticamente de noche. El sol queda tapado por las inclemencias del tiempo y la gente sufre un frío insoportable.
Lo que no todos saben es que el viento siberiano también hace la vida difícil en esta ciudad. Con ráfagas que a veces pasan los 100 kilómetros por hora y las calles plagadas de hielo, los habitantes "se vuelan" literalmente.