El Cairo > Un total de 529 simpatizantes de los Hermanos Musulmanes y del depuesto presidente Mohamed Mursi fueron condenados ayer a pena de muerte en Egipto, acusados de atacar comisarías y edificios gubernamentales.
El tribunal de la ciudad de Menia que efectivizó la condena masiva más grande de la historia de Egipto realizó un proceso express que fue inmediatamente cuestionado por organismos de derechos humanos y por los propios seguidores de los Hermanos Musulamnes, quienes salieron a protestar en las calles.
No obstante, y como marca la ley egipcia, el Tribunal Penal de Minia remitió los expedientes al mufti del país, Shauqi Alam, la máxima autoridad religiosa, para que ésta emita su dictamen -no vinculante- sobre este caso.
El fallo deberá ser confirmado por el mismo tribunal el próximo 28 de abril, una vez que se conozca la opinión del mufti.
La Corte, presidida por el juez Said Yusef, absolvió también a 16 acusados.
Desde el golpe militar del tres de julio pasado contra Mursi, miles de seguidores de la Hermandad fueron detenidos y decenas de ellos sentenciados a prisión, pero hasta ahora no se habían decretado condenas a la pena capital.
Los condenados fueron encontrados culpables de una serie de asaltos a edificios gubernamentales y comisarías perpetrados en la provincia de Menia, en protesta por el violento desalojo policial de las acampadas en El Cairo de los islamistas en agosto pasado.
Uno de esos ataques tuvo como blanco la sede policial de la ciudad de Matai, donde fue asesinado el asistente del comisario, el coronel Mustafa Ragab.
Desde el golpe de Estado que derrocó a Mursi en julio pasado, la Hermandad Musulmana se convirtió en la vanguardia de masivas protestas antigubernamentales y en el principal objetivo de la sistemática represión y persecución judicial del gobierno de facto.