ver más

Entre el orgullo y los sueños

Neuquén > Carlos Quinteros acompaña la conversación moviendo sus manos fuertes que han modelado numerosas esculturas y monumentos de todos los tamaños que no sólo están emplazadas en plazas, edificios y sitios de esta ciudad sino también en otras localidades y hasta en el Paso Internacional Cardenal Samoré.
“Tengo el honor de haber hecho varios bustos del general José de San Martín, gracias al ofrecimiento que me hiciera Camilo Raffy, presidente de la Asociación Sanmartiniana. Uno de los más grandes es el que hace unos años hice para Senillosa, es el que refleja a San Martín en un momento de la Batalla de Chacabuco, tiene seis metros de alto”, señala quien también realizó la rueda rotaria del Rotary Club Neuquén, ubicada en la intersección de las avenidas San Juan y Argentina; los escudos de la entrada del Concejo Deliberante, y la restauración del carretón de la familia Rosa; además del Arcón del Centenario, un baúl tallado en madera que permanece en el Concejo Deliberante y que en su interior atesora dibujos y mensajes escritos por alumnos de escuelas primarias y jardines de infantes de Neuquén y que será abierto en el año 2104.
Por estos días, mientras ordena el taller en su vivienda del barrio Gregorio Álvarez, Carlos se inquieta ante la realización de su próxima obra: un Cristo de tres metros de alto. Además, una vez que se jubile –Carlos es empleado del municipio neuquino– tiene como objetivo “en lo que me quede de vida, mostrar lo que hice y lo que estoy haciendo”. Como aquella escultura en madera de una nena que lleva un osito en su mano y con la otra está agarrada de su mamá. “Esta obra la titulé ‘Papá, aún te esperamos’, y está dedicada a un compañero de la fábrica que lo secuestraron en los años de la dictadura militar. Yo vivía cerca de su casa y siempre veía a esta nena en la puerta, la saludaba y le preguntaba qué estaba haciendo, y me respondía: ‘Esperando a papá’. Después supe que también secuestraron a su esposa y nunca más aparecieron”.