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Entre la biología y el deseo

Por GABRIELA LUCHETTI (*)

La búsqueda de embarazo después de los 40 años se ha convertido en algo común en nuestros días, que no siempre termina en un parto y un nacimiento, pero que genera un sinnúmero de situaciones de vida, en su mayoría frustrantes.
Las mujeres somos el 50% de la población del mundo y por lo tanto actoras relevantes de todos los cambios sociales. Se nos ha atribuido un rol subordinado y siempre asociado a lo privado y a los cuidados. Cuando decidimos abordar el espacio público con nuestro trabajo, profesiones, militancias y oficios, cargamos igualmente con los cuidados de las familias. Es por eso que muchas de nosotras hoy posponemos la maternidad, que viene irremediablemente (según el mandato social) asociada a doble o triple tarea. Esto, aprovechado por el patriarcado.
Creo que independientemente de la edad, hay tantos deseos de maternidad como mujeres hay en el mundo, y los deseos son deseos y no están atados a la racionalidad biológica. Hay deseos de mujeres gays, trans, heterosexuales, ricas, pobres, de diferentes etnias y culturas, marginales, sin hijos, con muchos hijos, con la misma pareja o con una nueva, etc.
Algunos de estos deseos son casi una exigencia "fashion", recordemos si no el embarazo a los 50 años de la hija de una famosa diva argentina. Estar embarazada era el más claro signo de belleza y juventud que ella podía mostrar a las revistas. El embarazo en este caso fue, en mi interpretación, algo similar al botox o la cirugía de implante mamario.
En nuestra realidad tendremos que ir pensando en formas más equitativas de lograr una maternidad tardía y saludable, y de contemplar también las nuevas filiaciones (hijos de parejas gays o trans), y muchas situaciones de vida que en otros tiempos eran imposibles de imaginar pero que hoy sólo las pueden lograr los/las que pueden pagarlo.
En mi opinión, lo mejor, sin ninguna duda, es generar las mejores condiciones para que la crianza sea compartida y acompañada por las políticas públicas en lo atinente a lo laboral, formal e informal. Para que todas puedan seguir con una carrera trabajo, militancia, oficio u ocupación exitosa y poder cumplir sus deseos de maternidad sin tener que resignar ninguna de sus expectativas. Ésta es la tan mentada igualdad de oportunidades, no hay otra.
Pero ¿qué hacemos con los deseos que aparecen tardíamente? Por ahora, la única y mejor manera de lograrlo es con fertilización asistida y luego controles de embarazo que requieren otra complejidad. Y un recién nacido que también lo requiere.
 
(*) Jefa del Servicio de Ginecología del Hospital Regional Castro Rendón.