Londres.- La manipulación de los alimentos sin una correcta higiene, su mala conservación y la preparación en una cocina llena de suciedad son tres de los factores que pueden desembocar en una infección provocada por bacterias. Mantener la comida fuera de cualquier agente contaminante es primordial si queremos evitar la aparición de patógenos. Por tanto, limpiar superficies, tablas de cortar y platos con detergente evitará que los patógenos se propaguen.
Lavar los alimentos es una de las medidas de higiene fundamentales para evitar riesgos de intoxicación. Es clave en muchos alimentos, como las frutas y las verduras, pero no para el pollo o los huevos apenas se compran. En Eroski/Consumer repasan los alimentos que deben lavarse y los que no.
Los que no
El pollo y otras carnes no deben lavarse antes de cocinar. Las investigaciones demostraron que el lavado de carne puede propagar bacterias patógenas y aumentar el riesgo de contaminación. Según la Agencia de Alimentos británica, lavar el pollo puede transmitir la bacteria a manos, superficies de trabajo o la ropa a través de salpicaduras de las gotas de agua. Las aves son el principal reservorio de Campylobacter y aparece tras el nacimiento del animal.
Tampoco deben lavarse los huevos antes de almacenar. El lavado es una parte rutinaria del procesamiento del huevo comercial, por tanto, no es necesario limpiarlos de nuevo para almacenarlos en la nevera. Si se hace, se aumenta el riesgo de contaminación cruzada, sobre todo si la cáscara se agrieta. Si se lavan, se facilita la entrada de posibles microorganismos hacia el interior. Pero sí es aconsejable lavarlos con agua antes de utilizarlos, aclararlos y secarlos con cuidado.
Tampoco es necesario lavar las verduras, hortalizas y frutas que se encuentran en el mercado listas para consumir (pelados, cortados y envasados). Ya se han sometido a un estricto proceso de higienización. Lavar estos alimentos puede aumentar la presencia de contaminación cruzada. Basta con conservarlos a 3 o 4 ºC hasta que se consuman.
En cambio, frutas y verduras sí deben lavarse (las que compramos enteras en el mercado y no han sido tratadas). Debemos hacerlo para disminuir la presencia de bacterias, de restos de tierra o de pesticidas. Lavar estos alimentos es una buena manera de reducir riesgos de enfermedades transmitidas por alimentos. Es recomendable lavar las piezas enteras. Si antes de manipular fruta o verdura se tocó carne, deberán lavarse las manos y superficies y utensilios que puedan haber estado en contacto.