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Escala cerros a favor de la adopción

Roberto Catalá, adoptado a los 7 años, pretende llegar a la cima de 6.100 metros del Plata, con un mensaje sobre la necesidad de poner en marcha los equipos interdisciplinarios en Neuquén.

Quiere crear una asociación de hijos adoptados.
 
Neuquén >
El neuquino Roberto Catalá comenzará hoy a cumplir su objetivo de escalar los 6.100 metros del cerro Plata, que se encuentra a 80 kilómetros de la ciudad de Mendoza, para enarbolar una bandera con un mensaje a favor de la adopción.
Con 49 años y una experiencia similar al cerro Domuyo, Catalá insistió en la "urgente necesidad" de conformar los equipos interdisciplinarios para el normal funcionamiento del registro de adoptantes en la provincia de Neuquén.
Será el único neuquino del grupo de seis que escalarán el cerro, "igualmente ellos se sumaron a la iniciativa de llevar a la cumbre la bandera a favor de la adopción", comentó en diálogo con La Mañana de Neuquén antes de emprender viaje hacia Mendoza.
Dijo que es necesario que los hijos adoptados “salgamos del sótano y perder el miedo, dejar de lado los preconceptos, los prejuicios porque hoy los adoptados son muchos más que lo que la gente cree”. "En cada familia hay alguien adoptado por la vía normal pero también hay muchos otros que, por diversas cuestiones, fueron criados por un abuelo o por un tío”, agregó.
Confesó que se encuentra “muy entusiasmado” con la idea de formar en Neuquén una asociación de hijos adoptivos y dedicarse a difundir los beneficios de la adopción.
Recordó con emoción a Doña Lula, la mujer que lo adoptó a los 7 años luego de atravesar una "situación difícil y de mucha violencia con mis padres biológicos en Buenos Aires" donde vivía junto a sus tres hermanos.
Unos tíos lo trajeron a Neuquén y luego de un tiempo decidieron entregarlo a una familia “porque no podían hacerse cargo”. Fue ahí cuando apareció Lula, "que bien podría haber sido mi abuela porque tenía 54 años y no podía tener hijos".
Roberto comenzó primero yendo una tarde a la casa de esta mujer que vivía cerca del colegio Don Bosco, después se quedó tres días, más tarde una semana, "así hasta que un día me preguntó si quería quedarme definitivamente en su casa".
Cuenta que jamás se olvidará de aquella mañana en la cocina de la casa cuando le dijo si podía llamarla "mamá". “Ella estaba cocinando y cuando se lo pregunté se le caían las lágrimas. Me miró a los ojos y me dijo 'si vos querés'”.
 
De eso sí se habla
La anterior escalada al cerro Domuyo y esta al Plata es la forma que encontró Catalá para comenzar a “derribar mitos y prejuicios” en relación a la adopción. “Las personas adoptadas lo tienen que sacar a la luz, no nos tiene que dar vergüenza. Acaso porque venimos de una generación en la que socialmente de eso no se hablaba y esas  cosas correspondía a los secretos de una familia", explicó.
En relación al mensaje que llevará en la bandera que enarbolará en la cima del cerro Plata, Catalá señaló que "nuestra lucha hoy tiene que ser por los equipos interdisciplinarios", conformados por grupos de profesionales que están previstos en la ley del registro de adopción de la provincia "pero que en la actualidad no están implementados".
“Hay una enorme cantidad de padres que deambulan eternamente en oficinas y que han tenido que abandonar la búsqueda por adoptar un chico y terminan recurriendo a los canales no formales de adopción", expresó.
Comentó con tristeza que en Neuquén "hay 600 chicos que están listos para ser adoptados y hay 200 padres que están buscando un hijo, y puedo asegurar que hay muchos más".

"Sentís un enorme agradecimiento"

 “Un hijo adoptado se cría igual que cualquier otro hijo, en algunos casos hasta podés tener un plus, es decir, aprovechás la situación de adoptado, por decirlo de algún modo", asegura Roberto Catalá, y de inmediato define que el agradecimiento de saberse adoptado "de que alguien te eligió hace a tus padres diferente. Sentís un compromiso desde la punta de tus pelos hasta la uña de los pies hacia esa persona que te adoptó". Adoptado a los 7 años, aclara que "por supuesto que con tus padres adoptivos te peleás y enojás como cualquier hijo pero cuando creces, sentís y comprendés lo que dieron esas personas por vos. Los sentimientos de agradecimientos son muy grandes”.